Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

San José, el pueblo entrerriano donde uno termina el día entre viñedos y piletas calientes

A orillas del río Uruguay, esta localidad de Entre Ríos combina un complejo termal con bodegas, paseos históricos y propuestas para moverse al aire libre. Una escapada para probar vinos de la zona, meterse en aguas templadas y recorrer el legado de los inmigrantes que fundaron la Colonia San José.

Por Micaela VilteTurismo · · hace 30 d
San José, el pueblo entrerriano donde uno termina el día entre viñedos y piletas calientes

Te cuento lo que viví en mi paso por San José, en el sudeste de Entre Ríos, ese rinconcito entrerriano pegado al río Uruguay que parece inventado para una escapada corta pero cargada. La localidad forma parte de la región turística Tierra de Palmares y está metida de lleno en el circuito termal junto a Colón y Villa Elisa, sus vecinas más conocidas. Yo fui con la idea de descansar y terminé sumando bodegas, un molino histórico y hasta una tirolesa, todo en el mismo viaje.

El Molino Forclaz, la primera parada que no podés saltearte

Arranqué por el Museo Provincial Molino Forclaz, un predio de cinco hectáreas donde todavía se levanta la vivienda familiar y el molino de viento que Juan Bautista Forclaz mandó a construir para moler trigo y maíz. Lo que más me llamó la atención es que los vientos de la zona no alcanzaban, así que la familia tuvo que volver al sistema de mulas para mover la piedra. Las visitas guiadas explican ese ida y vuelta entre la tecnología y el campo, y en algunas fechas se suman representaciones a cargo de vecinos del pueblo. Si vas en verano, te recomiendo los recorridos nocturnos con velas, faroles y candelabros: el lugar cambia completamente.

Consejo práctico: el casco histórico está a unos cinco minutos del complejo termal, así que conviene planificar la jornada en dos bloques bien marcados para no correr entre una actividad y otra. La entrada al museo se abona en el lugar y los valores rondan los 2.500 pesos por persona para visitantes generales, una cifra razonable para lo que ofrece el recorrido.

Termas con vino entrerriano: la experiencia eno-termal

Después del paseo histórico me fui a Termas San José, el complejo que justifica el viaje por sí solo. Son doce piscinas distribuidas en un predio enorme con vistas al río, y lo mejor es que ofrecen un pase de experiencia eno-termal que combina lo mejor de los dos mundos: piletas, un área exclusiva de relajación, batas, toallas y un tratamiento facial de vinoterapia en el Spa Acqua Termal. El pase incluye también un vino entrerriano con tapeo regional en el restaurante Entre Fuegos, una parada que vale por sí sola.

  • Acceso completo a las doce piscinas del complejo.
  • Sector de relaxation con batas y toallas incluidas.
  • Tratamiento facial de vinoterapia en Spa Acqua Termal.
  • Copa de vino entrerriano con tapeo regional en Entre Fuegos.
  • Visita guiada gratuita a Bodega Vulliez Sermet.
  • Beneficios en alojamientos y otros establecimientos adheridos, como Los Franco Suizos, entre viñedos.

La tradición vitivinícola del lugar viene de los inmigrantes que llegaron a la Colonia San José a mediados del siglo XIX. Entre las variedades que se elaboran en la zona aparecen Pinot Noir, Chardonnay, Tannat y Marselan, un corte que vale la pena probar en la copa del mediodía. Yo me quedé con el Tannat, pero el Chardonnay también se luce.

Para moverse: Molino Aventuras y el paseo por el casco

Si te queda energía después de las piletas, en Molino Aventuras hay palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y un mangrullo desde donde se ve el río Uruguay. Es un plan familiar que funciona para grandes y chicos. Y si preferís algo más tranquilo, el Centro Municipal de Artesanos reúne trabajos en cerámica, madera, cuero y lana, una buena manera de llevarse un recuerdo hecho por manos del lugar.

El paseo por el casco histórico se concentra alrededor de la plaza central, con la iglesia y los antiguos edificios de la colonia como testigos de la inmigración europea. Yo cerré la jornada caminando esas calles, con el cuerpo todavía tibio por las termas y la cabeza llena de historias.

Si me preguntás dónde comer, te digo sin dudar: sentate en Entre Fuegos, dentro del propio complejo termal, y pedí el tapeo regional con el vino de la bodega del pase. La combinación de queso, embutidos y panes locales con un Tannat entrerriano al atardecer, mirando las piletas, es el verdadero souvenir de San José.

MV

Te puede interesar