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Viernes, 16 de octubre de 2026
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San Francisco ya tiene robots humanoides limpiando casas: cobran 30 dólares la hora y los maneja una persona a distancia

La startup Tau Robotics sale de los laboratorios y ofrece un servicio domiciliario con humanoides controlados en forma remota por operadores humanos, asistidos por inteligencia artificial. Es la primera experiencia pública en hogares reales y abre preguntas sobre costos, escala y autonomía.

Por Esteban LamasTecnología y ciencia · · hace 42 d
San Francisco ya tiene robots humanoides limpiando casas: cobran 30 dólares la hora y los maneja una persona a distancia

La escena parece de película, pero ocurre en San Francisco desde hace algunas semanas: una camioneta se detiene frente a una casa, desciende un robot humanoide, cruza la puerta y empieza a pasar la aspiradora por el living. Minutos después recorre la encimera de la cocina y termina aseando el lavabo y el inodoro del baño. No se mueve solo: cada gesto es dirigido por un operador humano sentado a kilómetros de distancia, con la inteligencia artificial como copiloto.

La empresa detrás del servicio es Tau Robotics, una startup que decidió salir de los laboratorios y ofrecer limpieza domiciliaria al público. El precio de lanzamiento es de 30 dólares por hora, una cifra que la compañía presenta como una apuesta de mercado y, a la vez, como un techo incómodo mientras dependa de personas detrás de cada robot.

Cómo funciona el sistema

Imaginen el mando a distancia de un auto a control remoto, pero aplicado a un robot del tamaño de una persona y dentro de una casa. Eso es, en esencia, lo que hace Tau Robotics: un operador humano, ubicado en una estación central, ve por las cámaras del humanoide y le indica qué movimientos ejecutar. La inteligencia artificial no reemplaza al operador; lo ayuda. Es como un copiloto que lee el mapa y avisa dónde doblar, mientras el conductor sigue tomando las decisiones principales.

Esa división del trabajo existe por una razón concreta. Alex Koch, director ejecutivo y cofundador de la empresa, admitió que la inteligencia artificial disponible hoy no alcanza para que un humanoide resuelva por sí solo todas las tareas de limpieza dentro de un hogar. La IA interpreta el entorno (reconoce una cocina, un mueble, un objeto en el piso) y asiste en la ejecución de acciones puntuales, pero el control humano sigue siendo indispensable para resolver imprevistos: una puerta que se traba, un mueble fuera de lugar, una mancha que requiere otra pasada.

Las tareas que el sistema ya domina

  • Aspirado de pisos, la función más consolidada en las pruebas iniciales.
  • Limpieza de superficies en la cocina, como encimeras y mesadas.
  • Aseo de sanitarios: lavabo e inodoro del baño.
  • Recorridos básicos por ambientes comunes sin chocar contra muebles ni personas.

La primera cliente pública fue una residente de San Francisco que contrató al robot por una hora y calificó la experiencia como satisfactoria. Según su testimonio, la máquina hizo un trabajo sólido y ninguna tarea tuvo que repetirse. Para la empresa, se trata del primer registro de uso doméstico real, fuera de las demostraciones controladas en oficinas o ferias.

Koch agregó que parte de los primeros usuarios son personas que no suelen contratar servicio de limpieza o que lo hacen por su cuenta. La estrategia, entonces, no es sólo competir con las empresas tradicionales de limpieza, sino ampliar el mercado incorporando un público que hoy resuelve solo.

Qué falta para que llegue a todos los hogares

El modelo tiene un cuello de botella evidente: mientras haya un operador humano dirigiendo cada robot durante toda la sesión, los 30 dólares la hora son apenas un umbral de ingreso. Para bajar ese precio y escalar, Tau Robotics necesita que la inteligencia artificial dé un salto cualitativo: que el humanoide pueda desplazarse, decidir y resolver imprevistos sin pedir permiso a una persona en forma constante. Esa autonomía plena todavía no existe y no hay fecha estimada para que llegue.

También quedan afuera, por ahora, los mercados donde el costo de la hora humana es más bajo: en gran parte de América latina, incluidos la Argentina, un servicio de limpieza doméstica se paga por debajo de los 30 dólares y, en muchos casos, incluye personas con oficio y criterio propio. La promesa de la empresa es que, con el tiempo, los robots reduzcan el componente humano, abaraten la tarifa y permitan limpiar una vivienda completa sin intervención remota. Hasta que eso ocurra, cada robot necesitará su copiloto humano a cuestas, en sentido figurado y también económico.

EL
Esteban LamasTecnología y ciencia

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