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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Robots repartidores en la mira: dos empresas, una misma denuncia por datos biométricos en Chicago

Coco Robotics y Serve Robotics enfrentan acciones judiciales en Illinois por captar rostros y cuerpos en las veredas sin pedir permiso. Las compañías rechazan haber armado perfiles de identificación.

Por Esteban LamasTecnología y ciencia · · hace 1 h
Robots repartidores en la mira: dos empresas, una misma denuncia por datos biométricos en Chicago

Dos empresas que mueven robots repartidores de comida por las veredas de Chicago quedaron en el centro de una pulseada legal que reabre el debate sobre hasta dónde puede llegar la mirada de una máquina sin pedir permiso. Coco Robotics y Serve Robotics fueron demandadas en el condado de Cook, Illinois, por la supuesta recolección de datos biométricos de clientes y transeúntes sin consentimiento. Los demandantes sostienen que los dispositivos registran rostros, manos y cuerpos mientras circulan, lo que podría chocar con la Biometric Information Privacy Act (BIPA), la ley de Illinois que regula este tipo de información desde 2008 y es una de las más exigentes de Estados Unidos.

La denuncia apunta a un detalle que parece menor pero resulta central: cualquier huella del cuerpo humano, como la geometría de la cara, la silueta de la mano o el contorno del cuerpo al caminar, es considerada dato biométrico por la ley, y tratarla exige aviso previo y autorización escrita. Es como si una cámara de seguridad de un edificio, en vez de limitarse a filmar, midiera la forma de tu oreja cada vez que entrás: aunque nadie te identifique hoy, esa información ya es legalmente sensible.

Cómo funciona la tecnologia en juego

Los robots repartidores son pequeños vehículos autónomos del tamaño de un carro de supermercado con ruedas. Llevan cámaras, sensores ultrasónicos y, en algunos casos, LiDAR, un sistema que dispara pulsos láser para dibujar un mapa tridimensional del entorno. Es la misma idea de un sonar de barco, pero con luz: el robot mide cuanto tarda cada pulso en volver y, con esos tiempos, arma un mapa de obstáculos en tiempo real. Gracias a eso esquiva macetas, perros y personas. Para servir un pedido, el cliente desbloquea el compartimiento con una clave o la app del restaurante.

Servio Robotics admitió que sus equipos usan cámaras y sensores, pero aclaró que la prioridad es la navegación segura por la acera. La compañía dijo que los sistemas no fueron pensados para identificar personas ni para armar perfiles biométricos y anunció que contestara la acusacion en la Justicia.

Coco Robotics, en tanto, fue un paso más allá: negó haber recabado datos biométricos en Chicago. Carl Hansen, responsable de Relaciones Gubernamentales de la empresa, sostuvo que la demanda malinterpreta la tecnología y aclaro que la firma nunca utilizo LiDAR en esa ciudad. Hansen agrego que la informacion que recopilan cumple con la normativa local y detallo que comparten datos de navegacion anonimos para mejorar la seguridad de las veredas, como alertas de obstaculos en tiempo real a BlindSquare, una aplicacion pensada para personas ciegas o con baja vision.

Lo que se juega con el dato biométrico

  • La BIPA de Illinois exige aviso previo y consentimiento por escrito antes de capturar rasgos del cuerpo como rostro, huellas dactilares o geometría de la mano.
  • La ley permite acciones judiciales individuales y, en caso de condena, fija multas de hasta 1.000 dolares por cada captura indebida y hasta 5.000 si la empresa actuó con dolo.
  • Robots y BIPA ya tienen un antecedente cercano: en 2023, el proveedor de patinetas Lime acordo pagar cerca de 850.000 dolares en Illinois por un caso similar, lo que muestra que la ley se aplica aun cuando los dispositivos no fueron diseñados para identificar.

La polemica de fondo no es solo legal sino tecnologica: distinguir entre un robot que mira el mundo para no chocar y un robot que mira a las personas para identificarlas puede ser una linea muy fina. Un sistema de navegacion puede procesar miles de rostros por hora y aun asi no guardar ninguno, del mismo modo que un inspector de migraciones puede mirarte sin escanear tu pasaporte. Lo que la BIPA cuestiona es si esa captura momentanea ya cuenta como recoleccion y si las empresas deberian pedir permiso igual.

Que falta para que llegue a todos los consumidores

Por ahora los robots de Coco y Serve Robotics circulan a paso de persona, entre cinco y ocho kilometros por hora, y concentran su operacion en zonas densas como campus universitarios, complejos de oficinas y areas residenciales de Los Angeles, Chicago y otras ciudades de Estados Unidos. La expansion masiva, la que llevaria estos dispositivos a cualquier barrio, depende de resolver tres pendientes clave: que las legislaciones estatales y municipales fijen reglas claras y uniformes sobre sensores y datos; que las empresas publiquen auditorias tecnicas que demuestren si sus sistemas almacenan o descartan la informacion biometrica; y que los municipios definan quien responde si un robot sufre un desperfecto o captura imagenes en propiedad privada. Hasta que esos tres capitulos no queden saldados, cada nueva ciudad que sume a estos repartidores autonomos seguira siendo, en los hechos, un laboratorio a cielo abierto.

EL
Esteban LamasTecnología y ciencia

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