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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Robo de sesiones de IA: el riesgo de entrar sin contraseña y dejar la puerta abierta

Un informe de ESET y un análisis de SOCRadar alertan sobre técnicas que aprovechan cookies y tokens para ingresar a cuentas de inteligencia artificial. Qué alcance tiene la exposición, cómo funciona el mecanismo y qué controles aconsejan los especialistas para reducir la superficie de ataque.

Por Esteban LamasTecnología y ciencia · · hace 15 d
Robo de sesiones de IA: el riesgo de entrar sin contraseña y dejar la puerta abierta

Proteger una cuenta de inteligencia artificial no termina en cambiar la contraseña cada tanto. Un informe reciente de ESET advierte sobre una modalidad de ataque que aprovecha sesiones ya abiertas para ingresar a esos servicios sin necesidad de conocer las credenciales. Para las empresas, las consecuencias pueden ir desde la exposición de información confidencial —incluido código fuente o datos de clientes— hasta el consumo no autorizado de servicios pagos asociados a esas plataformas.

La práctica se conoce como robo de sesiones y no es nueva: lo que cambia es el objetivo. Antes apuntaba a correos o redes sociales; ahora migra hacia los asistentes y plataformas de IA que las compañías empezaron a incorporar a su operatoria diaria. Un relevamiento complementario de SOCRadar identificó 5.434 registros vinculados a 1.500 direcciones de correo corporativo y 482 empresas en una ventana de 90 días, lo que da una idea de la escala del problema.

Cómo funciona el mecanismo

El punto de partida son programas maliciosos llamados infostealers, diseñados para vaciar el navegador y otras aplicaciones de cookies y tokens almacenados en equipos con Windows o Mac. Para graficarlo: si la contraseña es la llave de la casa, estos identificadores equivalen a una copia temporaria que el sistema entrega después de verificar la identidad. Mientras esa copia esté vigente, el servicio reconoce al visitante como alguien ya autenticado y omite los controles adicionales, como la verificación en dos pasos.

Una vez en manos del atacante, esas credenciales temporarias permiten reutilizar la sesión desde otro dispositivo sin levantar sospechas. El problema se agrava cuando la cuenta de IA está conectada a otros servicios mediante APIs —interfaces que conectan programas entre sí, como enchufes estandarizados— o plataformas de automatización del tipo de Zapier. Desde allí, una sesión comprometida puede extenderse hacia el correo electrónico, sistemas internos o repositorios de documentos.

Qué recomiendan los especialistas

  • Acortar la duración de las sesiones para reducir la ventana útil de un token robado.
  • Centralizar el acceso mediante un sistema de inicio de sesión único (SSO), que funciona como una única puerta de entrada administrada por la empresa.
  • Rotar de forma periódica las claves API y limitar los permisos que recibe cada aplicación.
  • Monitorear ingresos desde ubicaciones o horarios inusuales, incluso cuando no se haya cambiado la contraseña.
  • Tratar cada cuenta corporativa detectada en filtraciones como un incidente en el dispositivo, no solo en la aplicación: cambiar la clave puede ser insuficiente si la sesión sigue vigente.
  • Inventariar qué cuentas de IA se utilizan en la organización, incluso las que de sistemas no tiene registradas.

El denominador común es reducir el tiempo de vida de los permisos robados y achicar la cantidad de conexiones que un atacante puede alcanzar a partir de un solo punto. En la práctica, equivale a pasar de una cerradura tradicional a una inteligente que invalida copias anteriores cada cierto tiempo.

Qué falta para que la protección llegue a todos

El principal escollo es la visibilidad. Muchas empresas todavía desconocen qué servicios de IA utilizan sus empleados y, por lo tanto, no pueden auditar sus sesiones. Tampoco existe un estándar de la industria que limite por defecto la duración de los tokens ni que obligue a renovar las claves de acceso para aplicaciones con una frecuencia mínima. Hasta que esos controles maduren y se masifiquen, la recomendación de los especialistas es combinar higiene de dispositivos —mantener el sistema actualizado y evitar instalar software fuera de canales oficiales— con políticas internas que traten a cada cuenta corporativa expuesta como un caso serio y no como una simple molestia administrativa.

EL
Esteban LamasTecnología y ciencia

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