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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Pausas estratégicas en la jornada laboral: qué aportan y hasta dónde llega su efecto sobre el desgaste cotidiano

Una investigación realizada con empleados que caminaron durante el almuerzo y el aporte de especialistas consultados por la prensa internacional coinciden en señalar que los cortes breves pueden reducir la fatiga y favorecer la concentración, aunque no sustituyen al acompañamiento profesional cuando el malestar se vuelve persistente.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 26 d
Pausas estratégicas en la jornada laboral: qué aportan y hasta dónde llega su efecto sobre el desgaste cotidiano

Valentina Sajama, Sociedad y educación. En un contexto en el que el estrés forma parte de la rutina laboral, adoptar pausas breves y deliberadas dentro de la jornada puede convertirse en una herramienta concreta para recuperar la concentración frente al cansancio acumulado, según una serie de recomendaciones difundidas por especialistas y por estudios revisados por medios internacionales. La premisa que comparten es que interrumpir la actividad cuando la atención empieza a dispersarse permite retomar las tareas con menos fatiga, siempre que se entiendan los alcances de estas prácticas y se reconozca que no resuelven las causas profundas del malestar.

Qué cambia en la jornada cuando se incorpora una pausa

De acuerdo con la información publicada por The New York Times, el momento de la pausa no necesita tener una duración fija ni convertirse en una nueva obligación: puede consistir en apartarse unos minutos de las notificaciones del teléfono, permanecer en silencio o cambiar de ambiente, según el tiempo disponible y las preferencias de cada persona. La neurocientífica Heidi Hanna, citada en ese mismo material, señaló que mantener los ojos cerrados entre diez y quince minutos puede favorecer la recuperación, aunque advirtió que ese intervalo debe ajustarse a las necesidades personales y que, en ningún caso, reemplaza al sueño adecuado.

La psicóloga clínica Sari Chait, también consultada por el periódico estadounidense, explicó que la técnica conocida como 5-4-3-2-1 consiste en orientar la atención hacia el entorno inmediato reconociendo, en ese orden, cinco elementos visibles, cuatro sensaciones de contacto, tres sonidos del ambiente, dos aromas y un sabor, eventualmente precedidos por una respiración pausada. De acuerdo con la especialista, concentrarse en esos estímulos puede dar cierta distancia respecto de las preocupaciones, si bien no elimina su causa.

A quién alcanza: de la oficina al ámbito doméstico

El material revisado describe una investigación que evaluó a trabajadores que caminaron por un parque durante quince minutos en el horario del almuerzo a lo largo de diez días laborales consecutivos: en esas jornadas, los participantes reportaron menos fatiga y mayor concentración por la tarde, y quienes hicieron ejercicios de relajación también mostraron mejoras comparados con sus pausas habituales. El estudio, difundido por el medio que recopiló las recomendaciones, no garantiza un efecto inmediato ni idéntico para todos los empleados.

  • Apartarse de las notificaciones y permanecer unos minutos en silencio.
  • Caminar al aire libre durante un tramo breve, idealmente en un espacio verde.
  • Practicar la técnica 5-4-3-2-1 para anclar la atención en estímulos sensoriales.
  • Estirar las piernas, hacer movimientos de movilidad o bailar una canción dentro del ámbito laboral o doméstico.
  • Realizar una llamada breve con una persona de confianza para interrumpir la atención puesta en el malestar.
  • Descansar con los ojos cerrados entre diez y quince minutos, sin sustituir el sueño nocturno.

Desde cuándo y por qué conviene buscar acompañamiento profesional

Las prácticas mencionadas comparten un piso común: resultan accesibles y pueden insertarse en una jornada exigente sin grandes modificaciones. La terapeuta Tyana Tavakol, consultada por la misma fuente, recomendó considerar una consulta profesional cuando el malestar continúa, aumenta o dificulta la vida cotidiana, ya sea alterando el sueño, el rendimiento laboral o los vínculos personales. En esos casos, los intentos personales no reemplazan al acompañamiento clínico, una distinción que el conjunto de especialistas citados por The New York Times describió como el límite central de las estrategias de pausa.

En definitiva, los datos disponibles describen un escenario en el que las pausas breves son un complemento útil para administrar el desgaste cotidiano, pero su eficacia depende de que se integren en una rutina estable y de que, ante señales de alerta sostenidas, se recurra a la orientación de un profesional de la salud mental. La evidencia recogida por el periódico estadounidense refuerza la utilidad de estos cortes sin convertirlos en un sustituto del descanso reparador ni del tratamiento correspondiente.

VS
Valentina SajamaSociedad y educación

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