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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Pausas activas de pocos minutos rendirán en la concentración y la memoria de trabajo

Una revisión de 25 ensayos clínicos con 1.115 participantes encontró mejoras pequeñas en distintas funciones cognitivas tras interrumpir el sedentarismo con caminatas, estiramientos o ejercicios breves

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 25 d
Pausas activas de pocos minutos rendirán en la concentración y la memoria de trabajo

Una recorrida breve por la oficina, una serie de estiramientos junto al escritorio o el simple hecho de subir escaleras pueden convertirse en una herramienta al servicio de la concentración de quienes acumulan horas frente a una pantalla. Un equipo coordinado por Yongming Li reunió 25 ensayos clínicos en los que participaron 1.115 personas de entre 8 y 78 años y concluyó que introducir movimientos de pocos minutos en la jornada sedentaria produjo mejoras pequeñas, aunque medibles, en la atención, la memoria de trabajo y el control de impulsos cognitivos.

Qué cambia en el rendimiento mental

El estudio, difundido en la revista BMJ Evidence-Based Medicine y reseñado por University College London News, evaluó lo que ocurre cuando los adultos o los alumnos interrumpen una tarea intelectual con una dosis breve de actividad física. Las rutinas incluyeron caminar, practicar yoga, pedalear en bicicleta fija, subir escaleras, ejecutar ejercicios de resistencia y también propuestas más intensas, como correr sin desplazamiento o realizar saltos, siempre en bloques inferiores a los diez minutos. Tras retomar la labor, los participantes mostraron mejoras en la atención sostenida, en la capacidad de alternar entre consignas y en el control de respuestas impulsivas, y también en la memoria de trabajo, es decir, la función cognitiva que permite retener y manipular información mientras se resuelve una tarea.

A quién alcanza y desde cuándo

El universo analizado por Li y sus colaboradores abarcó tanto a escolares como a adultos insertos en el mercado laboral, lo que convierte a estos hallazgos en una referencia válida para empresas y para el sistema educativo. Las pausas oscilaron entre dos minutos y menos de diez, y se repitieron cada media hora o cada hora. La frecuencia, según el informe, aportó un dato adicional: las interrupciones espaciadas por una hora arrojaron una ventaja ligeramente mayor que las realizadas cada treinta minutos, aunque la diferencia entre ambas cadencias resultó reducida.

  • Caminar a paso moderado por el lugar de trabajo o por el aula
  • Practicar una serie breve de estiramientos junto a la silla o el pupitre
  • Subir escaleras durante uno o dos minutos
  • Pedalear en una bicicleta fija de escritorio
  • Ejecutar ejercicios de resistencia de baja carga
  • Realizar saltos cortos o correr sin desplazamiento
“La magnitud promedio de la mejora fue modesta: obtuvo un valor de 0,24 en la medida estadística utilizada por los investigadores, donde 0,2 indica un efecto pequeño”BMJ Evidence-Based Medicine

Por qué podría funcionar y qué précautions tomar

El investigador Mike Trott, de la Universidad de Queensland, mencionó como hipótesis la liberación de dopamina y noradrenalina, junto con un mayor flujo sanguíneo cerebral asociado al movimiento, aunque el artículo no completó esa explicación. Mark Hamer, investigador del University College London, calificó de razonables las conclusiones, pidió cautela al interpretar un promedio que reúne edades y etapas cognitivas tan dispares y destacó que los efectos fueron mayores cuando las rutinas se sostuvieron varias semanas en entornos escolares o laborales. La propia revisión aclara que estas pausas complementan la actividad física habitual pero no reemplazan las recomendaciones generales de ejercicio, por lo que conviene leerlas como un complemento de la jornada diaria y no como un sustituto de la práctica deportiva regular.

VS
Valentina SajamaSociedad y educación

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