Pandanés dejó 25 locales vacíos y 150 familias sin sueldo: la Justicia busca un salvataje antes de la quiebra
La cadena panaderil atribuyó la crisis a una caída del consumo superior al 50% y al alza de costos. El Juzgado Comercial N.º 15 rechazó el pedido de quiebra y abrió un registro de cinco días para que acreedores o cooperativas presenten propuestas de rescate. Los trabajadores fueron despedidos por WhatsApp y aún esperan los telegramas.
La cadena de panaderías Pandanés cerró sus 25 sucursales en el área metropolitana y desvinculó a 150 trabajadores en el marco de una crisis que, según la propia empresa, incluyó una caída del consumo superior al 50% y un alza constante de costos. En números concretos, el pasivo concursal ronda los 1.200 millones de pesos, una cifra que la Justicia busca ahora ordenar antes de avanzar hacia una quiebra declarada. Frente al pedido de quiebra, el Juzgado Comercial N.º 15 a cargo de Pablo Frick ordenó abrir un procedimiento de salvataje para que acreedores, cooperativas u otros interesados puedan presentar propuestas de rescate.
Traducido: la firma reconoció que su mercado efectivo se redujo a menos de la mitad del que tenía cuando diseñó su estructura, lo que volvió insostenible una planta dimensionada para un escenario de expansión.
Una planta sobredimensionada para 50 locales
El corazón productivo de la compañía es una planta de 1.778 metros cuadrados inaugurada en noviembre de 2022, cuando el negocio crecía y estaba calculada para abastecer hasta 50 locales propios. Con el cierre de sucursales, la capacidad instalada quedó muy por encima de la demanda efectiva, mientras los costos fijos —alquileres, energía y personal— se mantuvieron sin variantes. Esa brecha entre estructura y operación explica buena parte del deterioro de márgenes que la empresa describió en el expediente.
Costos en alza y consumo en caída
- Caída del consumo superior al 50% respecto del volumen histórico.
- Incremento sostenido de costos, con la harina entre los insumos más presionados por la suba internacional de los granos.
- Actualización de salarios por paritarias y encarecimiento de servicios como energía y alquileres.
- Planta industrial dimensionada para un volumen de venta que nunca se alcanzó tras la inauguración.
Lise Lundme Funch, gerente de Pandanés, sostuvo que esos factores "provocaron un progresivo e irreversible deterioro de los márgenes y del flujo de fondos". La compañía aseguró haber intentado renegociar alquileres, cambiar proveedores y alcanzar acuerdos con el fisco, aunque afirmó que esas medidas no alcanzaron para revertir la situación. Sobre ese punto, el expediente judicial da cuenta de una cesación de pagos que se arrastra desde octubre de 2025.
El salvataje y los trabajadores
El juez Pablo Frick rechazó la quiebra y ordenó la apertura de un registro por cinco días hábiles para que acreedores, cooperativas u otros interesados se inscriban y presenten propuestas de acuerdo preventivo o de adquisición de cuotas sociales. La decisión se apoyó en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras, que establece que el procedimiento de salvataje debe agotarse antes de declarar la quiebra cuando se cumplen los requisitos legales. Mientras tanto, los 150 empleados despedidos por mensaje de WhatsApp aún no recibieron sus telegramas de despido ni pueden retirar sus pertenencias de los locales.
“Esos factores provocaron un progresivo e irreversible deterioro de los márgenes y del flujo de fondos.”Lise Lundme Funch, gerente de Pandanés
