Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

Pagar el mínimo de la tarjeta de crédito: cuánto cuesta y por qué la deuda sigue creciendo

Abonar solamente el importe mínimo del resumen antes del vencimiento deja un saldo pendiente que se financia con intereses. El costo mensual varía según el banco, el saldo adeudado y los pagos adicionales que se realicen.

Por Ramiro AráozEconomía y producción · · hace 28 d
Pagar el mínimo de la tarjeta de crédito: cuánto cuesta y por qué la deuda sigue creciendo

En los últimos meses, los usuarios de tarjetas de crédito que optan por abonar únicamente el pago mínimo enfrentan un escenario cada vez más oneroso, dado que el saldo no cancelado se traslada al período siguiente con intereses que dependen de la tasa aplicada por cada entidad financiera. La práctica se extendió en un contexto de encarecimiento del crédito al consumo, y los analistas coinciden en que el costo final puede superar ampliamente el monto originalmente financiado si se prolonga en el tiempo.

El importe mínimo exigido suele ubicarse entre el 5% y el 10% del total del resumen, aunque ese porcentaje varía según el banco y el perfil del cliente. Cumplir con ese pago antes de la fecha de vencimiento mantiene la cuenta al día y evita intereses punitorios por mora, pero no cancela la deuda: el resto del saldo queda sujeto a la tasa de financiación que cobra el emisor de la tarjeta.

Cómo se calcula el costo de pagar el mínimo

  • La tasa de financiación que aplica el banco sobre el saldo pendiente, expresada como Tasa Nominal Anual (TNA) o Tasa Efectiva Anual (TEA).
  • El saldo que queda sin cancelar después de abonar el mínimo, sobre el cual se calculan los intereses del período.
  • El tiempo durante el cual ese saldo permanece impago, dado que los intereses se acumulan mes a mes.
  • Los pagos parciales adicionales que se realicen antes del próximo cierre, ya que reducen la base sobre la que se aplica la tasa.

En el resumen de cada tarjeta figuran dos datos centrales para evaluar el costo: el pago mínimo exigido para mantener la cuenta al día y el importe total del mes. Si el usuario abona únicamente el primero, la diferencia entre ambos montos se financia automáticamente y pasa al ciclo siguiente con un recargo que depende de la tasa nominal anual establecida por la entidad.

Comparado con la campaña anterior, cuando una porción significativa de los usuarios podía refinanciar saldos a tasas más bajas, el escenario actual muestra un encarecimiento sostenido del costo financiero total. Traducido: cada peso que queda pendiente después de pagar el mínimo genera, en promedio, más intereses que un año atrás, lo que amplía la brecha entre lo abonado y lo realmente financiado.

Los especialistas recomiendan, en la medida de lo posible, cancelar el total del resumen para evitar entrar en el circuito de financiación. Cuando ello no resulta factible, sugieren abonar un monto superior al mínimo y, si la entidad lo permite, realizar entregas adicionales a lo largo del período de facturación. Cada pago parcial reduce la base sobre la que se calculan los intereses y, en consecuencia, el costo mensual del saldo impago.

El riesgo se potencia cuando el usuario recurre al mínimo durante varios meses consecutivos, dado que los intereses se capitalizan sobre un saldo que, además, puede haberse incrementado por nuevos consumos. En esos casos, la deuda tiende a crecer aun cuando el titular siga cumpliendo con el pago mínimo en tiempo y forma, ya que el ritmo de cancelación queda por debajo del ritmo de acumulación de intereses y nuevos gastos.

Claves para revisar el resumen y tomar decisiones

  • Localizar en el resumen el pago mínimo exigido y el importe total del cierre del mes.
  • Comparar la TNA y la TEA informadas por el banco para conocer el costo real de la financiación.
  • Evaluar la conveniencia de abonar el total para evitar el cobro de intereses sobre el saldo pendiente.
  • Si no es posible cancelar todo, estimar el monto adicional que se pueda pagar para reducir la base imponible de los intereses.
  • Revisar si la entidad admite entregas parciales antes del próximo cierre y con qué periodicidad.

En definitiva, pagar el mínimo de la tarjeta de crédito constituye una herramienta de liquidez que permite mantener la cuenta al día, aunque a costa de sostener una deuda que se renueva cada mes con intereses. La magnitud de ese costo depende de tres variables concretas: la tasa del banco, el saldo que permanezca sin cancelar y la cantidad de pagos adicionales que el usuario pueda realizar dentro de cada ciclo de facturación.

RA
Ramiro AráozEconomía y producción

Te puede interesar