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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Obrador Florida: once sabores en vasito, en cucurucho o en pote separado, para que cada gusto llegue intacto a la cuchara

En Palermo, Mecha Román armó una heladería de carta corta y mucha rotación: chocolate, limón, sambayón, vainilla y dulce de leche siempre están; el resto cambia con la estación. Vasitos desde $9.000, golosinas desde $2.800 y un truco simple que te va a cambiar la merienda.

Por Micaela VilteTurismo · · hace 26 d
Obrador Florida: once sabores en vasito, en cucurucho o en pote separado, para que cada gusto llegue intacto a la cuchara

Te lo digo de entrada porque me pasó entrando: en Obrador Florida, la heladería de Palermo que visité esta semana, la primera pregunta no es qué querés, sino cómo lo querés. La carta tiene once sabores, sí, pero la parte más interesante está en cómo te los dan. Los helados para llevar se venden en envases individuales de un cuarto o de medio kilo, y cada pote lleva un solo gusto. No hay kilo entero. La idea, me cuenta su creadora, Mercedes "Mecha" Román, es que el sabor no se contamine con el de al lado y que el helado se coma lo más fresco posible, sin esa mezcla rara que a veces queda cuando los gustos se pelean en la misma caja.

Si querés probar más de uno en el momento, entonces sí: vasitos y cucuruchos te dejan combinar hasta tres sabores. Los vasitos arrancan en $9.000 según la lista informada, y es la opción ideal si vas con alguien y querés repartir la experiencia sin pelearte por la última cucharita.

Los cinco de siempre y los seis que van rotando

  • Chocolate, limón, sambayón, vainilla y dulce de leche: la columna vertebral, están todo el año.
  • Avellanas tostadas de Río Negro: una de las vedettes de temporada.
  • Queso crema con quinotos confitados: para los que buscan algo fuera de la zona de confort.
  • Crema de té Earl Grey con chocolate: la preferida de los fans del té.
  • Crema de jengibre: picante suave, ideal para quienes suelen saltear los helados "raros".
  • Sorbetes de pomelo blanco y pomelo rosado: se piden juntos, se comparan en la misma cuchara.

De los once, cinco son fijos y los otros seis cambian según la estación. Por eso me parece justo decirte que si te enganchaste con uno de los rotativos, no lo dejes para la semana que viene: capaz ya no está. El dato que más me gustó, y que vale la pena compartir, es que cuando ofrecen para probar el sorbete de pomelo blanco, te acercan también el rosado. Es una invitación a comparar, no a comprar a ciegas. Eso, en una heladería, se agradece.

“La receta del limón nos llevó dos años. Rallamos las cáscaras a mano y vamos puliendo el equilibrio entre lo ácido y lo dulce. No usamos polvos, esencias ni jarabes: todo se prepara una vez por semana con técnicas de cocina, no con atajos.”Mercedes "Mecha" Román, fundadora de Obrador Florida

Detrás de la barra hay una historia de formación que se nota. Mecha estudió gastronomía y después se perfeccionó con cursos específicos de helado. Abrió el local en el otoño de 2022 y desde entonces cocina una vez por semana cada sabor, con la misma lógica con la que se cocina un plato: trabajar bien el ingrediente, cuidar la textura, no disfrazar nada. Esa obsesión por el detalle es la misma que la llevó a montar una línea de golosinas artesanales para aprovechar lo que sobraba de las frutas después de hacer los helados.

Las golosinas: la otra mitad del local

  • Malvavismos frutales: livianos, con sabor real de fruta.
  • Bombones: chocolates rellenos con partes que de otro modo se descartarían.
  • Chupetines de chocolate: pensados para chicos y para los que se portan bien.
  • Mazapán de pistacho: una de las apuestas más fuertes de la casa.
  • Crocantes de miel cubiertos con chocolate: para llevar a casa y compartir.

Todas las golosinas valen desde $2.800 por unidad, según lo informado, y se venden sueltas o en cajas armadas con las variedades del día. Ninguna lleva colorantes ni saborizantes artificiales, lo mismo que los helados: la regla es que si no se puede identificar el ingrediente principal, no entra en la receta.

Mi consejo práctico, el que te llevo puesto después de la visita: andá con tiempo, pedí un vasito de tres sabores para probar lo nuevo de temporada, y llevate aparte un cuarto kilo del que más te haya gustado. Vas a gastar más que en una heladería clásica, sí, pero el helado te va a durar tres o cuatro días sin perder personalidad. Si vas en pareja o con un amigo, lo ideal es pedir dos vasitos distintos y compartir, así cubren entre los dos seis sabores de una. Y si te toca el día que tienen el té Earl Grey con chocolate, no te lo pierdas: ese lo querés probar sí o sí.

Para cerrar, una recomendación al plato: el cucurucho de chocolate y el sorbete de pomelo rosado. El contraste entre la densidad del chocolate y la acidez limpia del pomelo funciona como un pequeño viaje. Si te copa esa idea, sentate en la barra y pedí los dos juntos: Mecha y su equipo te los van a sacar como si fuera una lección corta de cómo se piensa el helado hoy en Buenos Aires.

MV

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