Muse, el asistente de Meta que mapea a tu círculo íntimo para no olvidarse de nadie
Un investigador de seguridad accedió a las instrucciones internas del chatbot y comprobó que la herramienta arma fichas sobre familiares, amigos y colegas cada sesenta minutos. La empresa dice que la información sale de lo público y de lo que el usuario comparte, y que el borrado está a un clic.
Reconocer de un vistazo que una factura viene del plomero que arregló la cocina el mes pasado, o acordarse de que a la pareja le encantan los tulipanes y no las rosas, son dos tareas cotidianas que la compañía Meta decidió delegar en su asistente de inteligencia artificial Muse. Para cumplirlas, el sistema no se limita a recordar los datos del usuario: también construye un mapa de las personas que lo rodean y mantiene ese registro actualizado de manera periódica.
Cómo funciona la memoria de Muse
En términos simples, Muse funciona como una secretaria que lleva una carpeta por cada contacto importante. Esa carpeta no nace de la nada: se alimenta de lo que el usuario publica en redes, de lo que escribe en el chat y de la información que llega desde servicios externos vinculados, como el correo electrónico o la agenda. Con todo eso, el asistente deduce quién es el plomero, quién es la pareja y qué le gusta a cada uno, y guarda esos datos en lo que la propia documentación interna llama fichas de entorno.
El hallazgo lo realizó Karan Joshi, investigador independiente en seguridad informática e inteligencia artificial, al pedirle al propio chatbot que compartiera sus archivos de instrucciones. Lo que obtuvo fue una rutina que, según la descripción difundida, se ejecuta cada una hora y arma perfiles para familiares, parejas, amistades, colegas y hasta cuentas que el usuario sigue en redes sociales. Esas fichas incorporan con el tiempo antecedentes del vínculo, intereses en común, temas pendientes, cumpleaños, aniversarios, mudanzas, objetivos de ahorro compartidos y hasta desacuerdos anteriores.
- Vínculos: parentesco, tipo de relación y grado de cercanía.
- Intereses y hobbies compartidos con el usuario.
- Asuntos pendientes: trámites, encargos o proyectos en curso.
- Fechas clave: cumpleaños, aniversarios y cambios de domicilio.
- Metas en común, como ahorrar para un viaje o pagar una deuda.
- Conflictos previos registrados en conversaciones anteriores.
Las instrucciones obtenidas por Joshi son claras en un punto: el sistema solo debe completar las fichas cuando exista evidencia dentro del contenido público o de lo que el propio usuario comparte. Está prohibido, según el propio documento, rellenar espacios con datos inventados. Es la misma lógica que usa un contador cuando anota un gasto: si no hay comprobante, no se registra.
“Ese contexto ayuda al asistente a cumplir los objetivos de quien lo usa. La información procede de contenidos públicos y de lo que el usuario comparte.”Daniel Roberts, vocero de Meta
La empresa sostiene además que cada usuario corre dentro de una máquina virtual propia, una especie de computadora aislada que no comparte espacio ni información con las de otros usuarios ni con otros agentes. Roberts agregó que el sistema pide confirmación antes de ejecutar acciones delicadas, como mandar un correo o concretar una compra, y que existe un registro de auditoría para revisar la actividad del asistente. El usuario, dijo, también puede borrar la memoria almacenada y desvincular los servicios externos que alimentan al chatbot.
Sin embargo, el control no es parejo. Quienes aparecen mencionados en esas fichas, ya sean familiares, amigos o colegas, no tienen a su disposición ninguno de esos botones: ni pueden ver qué datos se guardaron sobre ellos, ni pedir que se eliminen, ni desactivar el seguimiento. La decisión queda, en todos los casos, en manos de la persona que instaló Muse y aceptó sus condiciones. Para que el manejo de esa memoria alcance un estándar similar al que hoy rige para los datos personales en otras plataformas, todavía falta que Meta habilite mecanismos de consulta y borrado accesibles para los terceros incluidos en los perfiles.
