Mil partidos sin chistar: la hazaña del pívot que nunca pisó la línea de tres
James Donaldson jugó 1.008 encuentros oficiales de NBA sin atreverse a tirar de tres, una marca que el básquet moderno ya no repite. Récords, nombres propios y la pregunta incómoda: ¿queda algún interno que resista la tentación del triple?
Dicen que en esta liga todo se moderniza, se reinventa, se sube y se tira de tres. Pero hay un tipo que les ganó a todos en su propio juego: mil ochocientos, perdón, mil ocho partidos sin probar una sola vez la línea de perímetro. Hay que tenerlos bien puestos para eso. Vayan a explicárselo a los pibes de hoy.
El protagonista es James Donaldson, un pívot de 2,18 metros que cruzó catorce temporadas en la NBA sin que la zona pintada le quedara chica. Salido de la cuarta ronda del draft, recaló en Dallas a mediados de los ochenta, donde se codeó con los Rodman de la época antes de que Rodman fuera Rodman: Derek Harper, Rolando Blackman, Mark Aguirre, la camada que llevó a los Mavericks a dos finales de conferencia. Promediaba cerca de diez rebotes por noche y, en 1988, le llegó el premio consuelo (o el premio mayor, según se lo mire) de ser citado al All-Star Game por su trabajo en la pintura y la defensa.
Mil partidos sin tirar de tres, según Crazy Stats
Los números los compila Crazy Stats, y son de esos que parecen un error de carga. Donaldson acumuló 957 partidos de fase regular y 51 de playoffs sin lanzar un solo triple: 1.008 en total. Para dimensionar: el segundo de la lista, Joel Anthony, se quedó en 556, casi la mitad. Mitchell Robinson, todavía en actividad hasta hace poco, aparece tercero con 450. Lo siguen Etan Thomas (427), Dean Garrett (372), Cole Aldrich (350) y Miles Plumlee (347). El top diez se cierra con Michael Stewart (290), Mark McNamara (286) y el montenegrino Nikola Pekovic (271).
Un perfil que ya no existe
Después de su paso por Dallas, Donaldson recaló en Clippers, Knicks y Jazz, y estiró la carrera hasta España, donde defendió la camiseta del Caja San Pablo Sevilla hasta cerca de los 42 años. Un final de película para un clásico de manual: el interno total, el que jamás salió de la pintura, el que se ganaba el sueldo con rebotes y tapas.
Ese perfil es el que hoy parece un dinosaurio. Los pívots modernos, incluso los más limitados en lo ofensivo, tiran triples como parte de su rutina. Los sistemas ofensivos lo piden así: si estás dentro, estira la cancha, aunque sea de a uno por partido. Repetir lo de Donaldson, en términos estadísticos, es prácticamente imposible. Los muchachos ya no se bancan quedarse en la zona.
Y entonces aparece la pregunta que sobrevuela la nota: ¿queda algún interno en actividad que todavía se resista a la tentación del triple? La respuesta, a esta altura, parece más una declaración de principios que un dato. Porque el básquet cambió, y este récord, mil partidos sin probar la línea, queda como una rareza de museo. Lo que viene: la próxima temporada de NBA empieza en octubre, y ya se sabe que la línea de tres seguirá siendo la obsesión de casi todos. Donaldson, mientras tanto, duerme tranquilo con su lugar en la historia, ese que nadie parece dispuesto a discutirle ni a imitar.
