María José Riera grabó un video desde su auto y sacudió a miles de mujeres con un mensaje que duele y alivia al mismo tiempo
La productora audiovisual que atravesó un cáncer de mama en 2020 publicó un mensaje en sus redes camino a sus controles periódicos. En octubre, mes de la concientización, su convocatoria se volvió viral y la autora de "Fue un buen verano" sigue contando su historia para que otras se cuiden.
El primer sonido que me llegó fue el de un motor encendido y, apenas un instante después, la voz de una mujer que hablaba con la cámara del teléfono como si le estuviera confesando algo a una amiga de toda la vida, con esa intimidad que solo se logra cuando una se filma a sí misma desde el auto, en pleno tráfico, antes de entrar a una jornada completa de estudios médicos que le cambia el calendario entero a cualquiera que haya escuchado alguna vez las palabras carcinoma o tumor o biopsia, palabras que pesan lo que no pesa ninguna otra cosa en el mundo y que, sin embargo, esa mañana sonaban envueltas en una alegría que a mí, lectora habitual de historias de gente famosa, me dejó con la boca abierta porque no es para nada habitual que alguien encare la palabra cáncer con la sonrisa con la que María José Riera encaró su video, tal como si en lugar de ir a chequearse estuviera yendo a buscar a sus hijos al colegio o a probarse un vestido nuevo para una fiesta, y eso, justamente eso, es lo que vuelve a esta historia tan distinta y tan necesaria en un octubre que ya llega cargado de cintas rosa y de campañas que a veces suenan a repetición y otras veces, como esta, suenan a verdad.
Un mensaje grabado con el cinturón todavía puesto
María José Riera es productora audiovisual, tiene una vida armadita después de tantos años de trabajo, publicó hace poquito su primer libro, Fue un buen verano, y el martes pasado decidió subir a sus historias de Instagram un video que empezó con una declaración que a mí me partió por la mitad porque pocas veces escuché a alguien decirlo así, tan sencillo, tan enorme: vengo con mucha alegría a hacerme los estudios de control, dijo, y enseguida aclaró que esa alegría viene de dos lados muy concretos, primero de poder acceder concretamente a hacerse los estudios, o sea de tener la cobertura médica o el dinero o el tiempo para llegar hasta el consultorio, que ya de por sí es un privilegio que muchísimas mujeres en la Argentina no tienen y que conviene no dar por sentado nunca, y segundo de haber tomado la decisión de hacérselos, que parece una pavada pero no lo es porque ponerse primero en la lista, priorizarme, cuidarme para estar en salud y en disfrute, como ella misma lo dijo en ese mensaje, implica subirse a la máquina aunque una tenga miedo, aunque una piense que este año puede zafar, aunque una esté cansada o aunque una crea que ya fue suficiente con la última mamografía, y la verdad es que a mí esa segunda parte de su razonamiento me resonó especialmente fuerte porque conozco de cerca, por historias de amigas y de conocidas, la cantidad de mujeres que postergan sus controles hasta que el cuerpo las obliga a dejar de postergar.
“Especialmente en este octubre, chicas, háganse todos los controles necesarios.”María José Riera
María José Riera recibió su diagnóstico el 24 de noviembre de 2020 y ella misma lo cuenta con una memoria que parece de película, estaba en la peluquería, rodeada de los típicos papelitos de los claritos en la cabeza, cuando le dieron la noticia, y a mí se me ocurrió pensar que pocas veces el contraste entre lo cotidiano y lo devastador se da de manera tan brutal, una mujer con la cabeza envuelta en papelitos de aluminio, escuchando que tiene cáncer de mama, una imagen que condensa todo lo que les pasa a miles de argentinas cada año y que sin embargo muy pocas veces aparece en las notas de los medios, que solemos arrancar las historias con el quirófano o con la sala de quimioterapia y muy pocas veces arrancamos con la peluquería, que es un escenario mucho más común de lo que uno quisiera admitir.
De la peluquería al quirófano y del quirófano al libro
La operaron el 9 de diciembre de ese mismo año y durante todo 2021 completó el tratamiento con quimioterapia y radioterapia, una combinación que cualquiera que haya leído algo de cáncer sabe que no es un trámite sino un proceso largo, pesado y profundamente invasivo, y durante ese proceso ella tomó otra decisión que también es parte de la historia y que no quiero dejar afuera porque ayuda a entender por qué hoy puede hablar de ponerse primero en la lista con esa convicción: se separó después de 35 años de matrimonio y ella misma lo explicó con una frase que a mí me dejó pensando varios días, no quería cargar con la angustia de otra persona que no me podía acompañar y que no tenía las herramientas emocionales para hacerlo, dijo, y ese pedido de compañía, esa necesidad de estar con gente que efectivamente pudiera bancar el trance, la llevó a rodearse de sus amigas, que incluso se mudaron con ella durante los meses más bravos de la quimioterapia, una amistad femenina que ella convirtió en uno de los ejes centrales del libro que acaba de publicar y que, según sus palabras, refleja el resultado de esos meses y está dedicado, justamente, a esa red de mujeres que la contuvo cuando ella más lo necesitaba.
- Recibió el diagnóstico el 24 de noviembre de 2020, mientras estaba en la peluquería con los papelitos de los claritos.
- Fue operada el 9 de diciembre de ese mismo año y completó quimioterapia y radioterapia durante 2021.
- Se separó después de 35 años de matrimonio durante el inicio del tratamiento.
- Publicó el libro Fue un buen verano, donde relata el paso por la enfermedad y la decisión de terminar su matrimonio.
- Perdió a una sobrina a causa de la misma enfermedad, lo que refuerza su insistencia en los controles periódicos.
- Actualmente está en la etapa de supervisiones regulares para descartar que el tumor reaparezca.
Como me dijo una vez una médica a la que le tengo particular cariño, citando una frase que ella le atribuye a una médica más grande, el cáncer de mama detectado a tiempo es una historia con final bastante más amable que el cáncer de mama detectado tarde, y es por eso que la palabra controles, que parece tan aburrida y tan de rutina, es en realidad la palabra más importante de toda esta nota, porque cada mamografía a tiempo, cada ecografía hecha a tiempo, cada visita al ginecólogo hecha a tiempo, es literalmente la diferencia entre un tratamiento que se completa en unos meses y un tratamiento que se extiende durante años, y la diferencia entre una sobreviviente que puede volver a subir a su auto y grabar un video viral y una persona querida que se pierde en el camino, como le pasó a la sobrina de María José, que murió de la misma enfermedad y cuya memoria aparece como un motor silencioso pero fundamental detrás de cada uno de los mensajes que esta productora audiovisual sigue difundiendo desde sus redes, en un octubre que ya se instaló en las agendas del mundo entero y que, por suerte, encuentra a esta sobreviviente con la energía suficiente como para subirse al auto, prender la cámara y recordarnos con la voz todavía temblorosa de quien sabe de qué habla que a las mujeres, en este país y en este mes y todos los meses del año, nos toca pasarnos primero a nosotras mismas en la lista de prioridades, porque si no nos cuidamos nosotras, el resto de la lista directamente deja de tener sentido.
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