Los sueldos formales perdieron 3,4% de poder adquisitivo en la primera mitad de 2026 y la jubilación mínima acompañó la tendencia
El salario medio quedó 1% por debajo de los registros de 2025, mientras que la mínima jubilatoria retrocedió 1,37% en términos reales; el consumo privado se contrajo en el segundo trimestre y la desocupación trepó a 7,9%, en un mercado laboral con más cuentapropismo e informalidad.
Una caída de 3,4% en términos reales configuró el comportamiento de los salarios formales durante la primera mitad de 2026, de acuerdo con los registros que releva el Sistema Integrado Previsional Argentino. La magnitud del retroceso, medida entre diciembre de 2025 y junio de 2026, expuso una pérdida de poder adquisitivo que alcanzó tanto a los trabajadores del sector privado registrado como a los empleados públicos comprendidos en el mismo universo de información previsional. El dato resulta consistente con un semestre en el que los precios acumularon un avance superior al de los ingresos nominales, configurando un escenario de compresión salarial para los asalariados formales del país.
La comparación contra la campaña anterior refuerza la lectura del cuadro. El salario medio del primer semestre de 2026 se ubicó 1% por debajo del registrado tanto en la primera como en la segunda mitad de 2025, configurando una pérdida que, traducida en términos concretos, equivale a una menor capacidad de compra frente a los mismos bienes y servicios que el ingreso venía financiando en los períodos previos. La persistencia de la merma en dos semestres consecutivos de 2025 y un primer tramo de 2026 con valores inferiores instaló, para los asalariados formales, un cuadro de deterioro sostenido del ingreso real disponible.
Jubilaciones: comportamiento dispar entre la mínima y el resto de los haberes
El segmento jubilatorio presentó una dinámica diferenciada según la escala del haber. Quienes perciben la jubilación mínima obtuvieron un incremento semestral de 15,2%, limitado por la falta de actualización del bono compensatorio. Aun con esa suba nominal, en términos reales perdieron 1,37% entre diciembre de 2025 y junio de 2026. Traducido: el ajuste recibido no alcanzó a cubrir la evolución de los precios durante el período, de modo que el haber mínimo cerró el semestre con una capacidad de compra inferior a la del cierre del año previo. En paralelo, el resto de las jubilaciones registró una mejora del poder adquisitivo de 1,28% en los mismos seis meses, configurando un cuadro heterogéneo dentro del universo previsional.
Consumo, actividad y mercado laboral
El cuadro macroeconómico del segundo trimestre de 2026 acompañó la dinámica de los ingresos. El consumo privado mostró una caída en la medición desestacionalizada —que permite comparar períodos sin los efectos propios de cada época del año—, en simultáneo con una contracción de la actividad económica de 0,6% respecto del trimestre anterior. La combinación de ambos indicadores configuró un escenario recesivo de corta duración que, traducido en términos de hogares, se reflejó en una menor erogación de las familias en bienes y servicios durante el período.
En el frente laboral, la tasa de desocupación alcanzó 7,9% en el segundo trimestre del año, frente al 7,6% registrado en igual período de 2025. El incremento se vinculó con una mayor cantidad de personas que buscaron empleo y no lo encontraron, en un mercado que acumuló 13 meses consecutivos de caída del empleo formal. En paralelo, ganaron presencia elcuentapropismo y la informalidad, configurando un desplazamiento de la estructura ocupacional hacia modalidades con menor protección previsional y mayor volatilidad de ingresos.
- Salarios formales privados y públicos: -3,4% real entre diciembre de 2025 y junio de 2026 (SIPA).
- Salario medio del primer semestre de 2026: -1% real contra el primer y el segundo semestre de 2025.
- Jubilación mínima: suba nominal de 15,2% en el semestre, con pérdida real de 1,37% por la falta de actualización del bono.
- Resto de las jubilaciones: mejora real de 1,28% en el mismo período.
- Consumo privado: caída en el segundo trimestre, en paralelo con una contracción de la actividad de 0,6% desestacionalizada.
- Desocupación: 7,9% en el segundo trimestre de 2026, frente a 7,6% un año antes.
- Empleo formal: 13 meses consecutivos en retroceso, con mayor presencia de cuentapropismo e informalidad.
El balance semestral dejó así un escenario en el que la mayoría de los ingresos formales perdieron capacidad de compra, con excepción del conjunto de jubilaciones que supera el haber mínimo. Los indicadores de consumo, actividad y empleo formal acompañaron la tendencia, configurando un cuadro de deterioro simultáneo en varias dimensiones del mercado de trabajo y de los hogares argentinos durante la primera mitad de 2026.
