LatAm-FINGERS: qué reveló el estudio regional sobre prevención de la demencia que se presentó en Buenos Aires
Especialistas analizaron los resultados de un ensayo que siguió durante dos años a más de mil personas de 11 países. Alimentación, ejercicio, estímulo cognitivo, vínculos sociales y control cardiovascular conformaron la estrategia evaluada, con mejoras en las pruebas de cognición y altos niveles de adherencia.
La prevención de la demencia dejó de pensarse como una cuestión aislada del resto de la salud y pasó a entenderse como una intervención integral, que combina alimentación, movimiento, actividad mental, vínculos sociales y cuidado cardiovascular. Ese fue el eje del encuentro internacional que especialistas en neurología y neuropsicología desarrollaron en Buenos Aires, donde se presentaron los resultados del estudio LatAm-FINGERS, un ensayo clínico regional que siguió durante dos años a 1.065 personas de entre 60 y 77 años, distribuidas en 11 países de América Latina, según informó la Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas Infantiles (FLENI) en su comunicación institucional.
Qué cambia con este enfoque
La propuesta que se analizó en el encuentro desplaza la mirada desde el tratamiento tardío hacia la modificación sostenida de hábitos y hacia el control de los factores que dañan los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro. De acuerdo con el informe presentado por FLENI, la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo y las alteraciones del colesterol integran la lista de condiciones cuyo manejo se considera indispensable para proteger las capacidades cognitivas a lo largo de los años, junto con una alimentación saludable, la práctica regular de actividad física, los estímulos que desafían al cerebro y la vida social activa.
El cuidado cardiovascular ocupa, en este esquema, un lugar central, porque la afectación de la circulación cerebral aparece asociada a un mayor riesgo de deterioro cognitivo en la bibliografía que los organizadores del encuentro pusieron a consideración de los asistentes. La evaluación médica periódica se incorporó, por lo tanto, como un componente más de la estrategia, en paralelo con las tareas que permiten aprender, ejercitar funciones cognitivas y sostener lazos con otras personas.
A quién alcanza y cómo seó el estudio
El ensayo LatAm-FINGERS reclutó a 1.065 participantes de entre 60 y 77 años, distribuidos en 11 países de América Latina, y los acompañó durante un período de dos años, según los datos difundidos por FLENI. Las intervenciones se diseñaron con un criterio que Lucia Crivelli, jefa del Servicio de Neuropsicología de FLENI e investigadora principal del estudio, expuso en el encuentro: “La clave consiste en sostener el principio de la intervención sin ignorar las diferencias culturales y sociales”, señaló la especialista, al describir la manera en que se adaptaron las recomendaciones alimentarias y la organización de las actividades a los recursos y las costumbres de cada comunidad participante.
Los participantes fueron asignados a dos modalidades de acompañamiento. Una de ellas ofreció actividades organizadas y un contacto frecuente con equipos de salud; la otra suministró recomendaciones para incorporar los hábitos con mayor autonomía. Ambos grupos, de acuerdo con el informe de FLENI, recibieron orientación preventiva sobre los factores de riesgo cardiovascular y sobre los estilos de vida asociados a la protección cognitiva.
Qué resultados se obtuvieron y desde cuándo rigen las conclusiones
El estudio registró una mejora de la cognición global entre quienes siguieron la intervención más estructurada, según los datos consignados en la presentación realizada en Buenos Aires. El informe difundido por FLENI también reportó que el 80% de los participantes alcanzó un nivel de adhesión moderado o alto y que el 84,9% completó la evaluación final, dos indicadores que, según los organizadores del encuentro, permiten evaluar la viabilidad de sostener el programa en contextos regionales diversos a lo largo de dos años de seguimiento.
Los resultados expuestos en el encuentro no deben leerse, sin embargo, como una garantía de que una rutina saludable asegure la prevención absoluta de la demencia. El enfoque basado en evidencia, tal como lo describieron los especialistas que participaron de la presentación, propone reducir riesgos y promover condiciones favorables para la salud cerebral, sin sustituir el seguimiento médico ni el tratamiento de quienes ya presentan deterioro cognitivo.
- Alimentación saludable incorporada a partir de productos y costumbres locales.
- Actividad física adaptada a las posibilidades de cada comunidad.
- Entrenamiento cognitivo mediante tareas de aprendizaje y ejercicio mental.
- Fomento de vínculos sociales como parte de la rutina preventiva.
- Control de factores cardiovasculares como hipertensión, diabetes, tabaquismo y colesterol.
- Seguimiento médico periódico para sostener las metas de la intervención.
