Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Las Charas: ballenas a la vista y estepa al alcance de la mano, a una hora de Puerto Madryn

Una estancia centenaria de Península Valdés abre sus tranqueras con avistaje costero de cetáceos, caminatas por la Bahía de las Ballenas y visitas a una colonia de lobos marinos. Las opciones van de una salida de cuatro horas a una jornada completa con navegación opcional en Puerto Pirámides.

Por Micaela VilteTurismo · · hace 9 d
Las Charas: ballenas a la vista y estepa al alcance de la mano, a una hora de Puerto Madryn

Me lo imagino y ya me dan ganas de subirme al auto: a poco más de media hora de Puerto Madryn hay un lugar donde las ballenas se ven desde la costa, los guanacos cruzan a la vera del camino y los acantilados del golfo Nuevo te dejan con la boca abierta. Se trata de la estancia Las Charas, un campo de 7.328 hectáreas fundado en 1924 que hoy vive del turismo y de la observación de fauna, y que dejó atrás los alambrados para dejar respirar a la estepa chubutense.

Para llegar hay que salir de Puerto Madryn por la ruta 3 hacia el sur y, después de unos 35 o 40 minutos de asfalto, completar los últimos cinco kilómetros por un camino de tierra que lleva hasta el casco. La distancia total ronda los 50 kilómetros y, según me cuenta Guillermo Paats, el encargado de la gestión turística del establecimiento, ese tramo final es parte de la experiencia: ya se empieza a sentir el viento patagónico y a ver la silueta de la Península Valdés recortada contra el mar.

Qué se puede hacer en Las Charas

  • Avistaje costero de ballenas desde la Bahía de las Ballenas, sobre el golfo Nuevo, con guías naturalistas que explican el paisaje y los restos óseos que se encuentran en la costa.
  • Recorrido por la colonia de lobos marinos, que se puede visitar todo el año y culmina en acantilados de unos 15 metros de altura. La actividad demanda entre cuatro y cinco horas.
  • Salida de día completo llamada Costa de Gigantes, que combina observación desde tierra, caminata interpretativa y navegación opcional en Puerto Pirámides. Arranca a las 8.30 y termina cerca de las 16, y está disponible hasta el 15 de octubre.
  • Visita al casco de la estancia, donde se puede almorzar, tomar el té con vista al golfo o simplemente caminar entre los edificios históricos de un campo que ya no tiene ovejas.

Los precios que me pasaron desde la estancia para la salida Costa de Gigantes son de 225.000 pesos para adultos y 185.000 para menores de 12 años, sin contar la entrada al área protegida de Península Valdés. La navegación en Puerto Pirámides, que es optativa, sale 195.000 pesos por adulto y tiene un 50% de rebaja para los chicos de hasta 12 años, aunque en este caso no incluye el almuerzo. Mi consejo práctico: si van en familia y los nenes son comiltones, sumen el almuerzo en el casco de la estancia antes de embarcarse, porque después no hay comida incluida.

Antes de salir, mirá el pronóstico y vestite bien

Paats me insiste con algo que siempre vale en la Patagonia: ir vestido en capas, con calzado de trekking, gorra, anteojos de sol y protector solar. El clima cambia rápido y el viento pega fuerte cerca del mar. También aclara que algunos tramos del recorrido tienen pendientes pronunciadas, así que si alguien del grupo tiene movilidad reducida conviene avisarlo antes para evaluar alternativas.

Una perlita que a mí me emocionó: cuando me contaron que sacaron los alambrados para que vuelva la vegetación autóctona, sentí que esa estancia está pensando en el largo plazo. Eso, más la posibilidad de ver ballenas desde la costa sin subirse a una lancha, me parece un golazo para quien quiere una experiencia de naturaleza sin la multitud de los boats típicos de Puerto Pirámides.

Si pasan por Puerto Madryn entre ahora y mediados de octubre, anótenlo: la navegación con ballenas está en su mejor momento, pero la chance de verlas desde la costa en Las Charas la tienen todo el año. Reserven con unos días de anticipación porque las plazas son limitadas y la capacidad la manejan ellos directamente. Y si me preguntan dónde comer, yo cierro recomendando almorzar en el casco de la propia estancia: nada mejor que un guiso patagónico o una centolla bien fresca mirando al golfo Nuevo después de caminar entre ballenas y lobos marinos.

MV

Te puede interesar