La nueva cruzada de los Minis: Paramount busca revivir "The Italian Job" de la mano de Paul Feig
La productora estadounidense retomó las conversaciones para una secuela del clásico de 2003 y puso sobre la mesa el nombre del realizador de "Spy" y "Bridesmaids". Elenco sin confirmar y un tono que promete correrse hacia la comedia.
A veces uno entra a una sala de cine expecting nada y sale oliendo a goma quemada y a asfalto de Hollywood. Eso me pasó la primera vez que vi "The Italian Job", en un cine de calle Lavalle al que ya no llego pero que todavía sueño: luces bajas, pochoclos caros y la sensación de estar presenciando un robo perfecto ejecutado con Miniis Cooper pintados de un rojo que parecía inventado para la pantalla. Era 2003, yo era muy joven, y la película me voló la cabeza. Ahora, veintitrés años después, me entero de que Paramount quiere repetir la dosis, y la noticia me llegó con gusto a nueva oportunidad.
Según lo que se conoció en las últimas horas, la productora reactivó el proyecto de una secuela y ya empezó a tantear a un director: nada menos que Paul Feig, el hombre detrás de comedias de acción como "Spy", "The Heat" y "Bridesmaids". Las negociaciones están en marcha, los papeles no se firmaron del momento, y por eso todavía no hay confirmación oficial de su incorporación. Lo que sí está claro es que la Major de toda la vida le soltó la amarra a una franquicia que dormía la siesta desde hacía más de dos décadas.
Qué se sabe hasta ahora
- El desarrollo de la secuela está en una etapa inicial y no hay fecha estimada ni de rodaje ni de estreno.
- Paramount inició conversaciones con Paul Feig para que dirija la película; no hay contrato cerrado.
- No se confirmó elenco, por lo que se desconoce si Mark Wahlberg, Charlize Theron o Jason Statham volverán.
- El filme de 2003 fue a su vez un remake de la producción británica de 1969 que protagonizó Michael Caine.
- La original recaudó 176 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 60 millones.
La original que dirigió F. Gary Gray cuenta la historia de un grupo de ladrones que arma un robo de lingotes de oro en Los Ángeles, usando Minis Cooper modificados y un sistema de hackeo de semáforos que, visto desde 2026, parece tan ingenuo como sympathique. La mezcla de acción bien coreografiada, humor de buen nivel y personajes con chispa le permitió sobrevivir en el imaginario popular mucho más que otras películas de su camada. Yo la vi decenas de veces en aquellos DVDs que se rayaban a la tercera pausa, y siempre me sacaba una sonrisa nueva.
El tono, el gran interrogante
Acá viene el nudo de la cuestión que me da vueltas en la cabeza desde que le readé la nota. La filmografía de Feig tira claramente para el costado de la comedia con envergadura: sus films tienen punchlines memorables, química de elenco y un timing milimétrico. Eso choca de frente con el equilibrio más ajustado que tenía Gray en la original, donde el humor convivía con escenas de acción realmente tensadas. La pregunta del millón es si Feig va a mantener esa tensión o si la va a hacer girar hacia algo más liviano, más cercano a una buddy movie que a un thriller de robos. Y honestamente, no tengo respuesta, y creo que nadie la tiene todavía.
Mientras tanto, los actores originales siguen sin confirmar ni negar nada. Wahlberg, que en 2003 era el cerebro de la banda, está en una etapa de su carrera donde elige proyectos con más cabeza que nunca; Theron viene de papeles más densos, lejos del vértigo del cine de robos; y Statham sigue siendo ese motor de escenas de acción que un director con oficio sabe cómo exprimir. Volverían los tres? Nadie lo sabe. Volvería alguno? Nadie lo sabe. Volvería ninguno? Tampoco.
Lo concreto, a esta altura, es muy poco: una Major con intenciones, un director con el que se conversa, un guion que todavía no existe y un público que, como yo, se permite soñar con una vuelta a las calles angostas de Los Ángeles vistas desde la ventanilla de un Mini Cooper rojo. Si esto termina en pantalla o queda en carpeta, el tiempo dirá. Mientras tanto, me quedo con el recuerdo de aquella sala de Lavalle y con la certeza de que, cuando se haga, volveré a la butaca con el mismo entusiasmo de la primera vez. Quién te dice, capaz hasta me llevo pochoclos.
