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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La familia de Gaspi se quedó con las llaves de su mundo digital y promete cuidarlo como él lo hubiera querido

Michelle Prim y los hermanos Francisco y Federico contaron que recuperaron la cuenta de Instagram del creador de contenido, donde dejó casi tres millones de seguidores, y anticiparon que la van a administrar ellos para preservar su archivo y mantener vivo el humor que lo caracterizaba.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 18 d
La familia de Gaspi se quedó con las llaves de su mundo digital y promete cuidarlo como él lo hubiera querido

A veces la noticia empieza con un ruido de notificación, ese plin metálico que suena cuando llega una historia nueva a Instagram y te obliga a sacar el teléfono del bolsillo. Esta vez, del otro lado, no estaba Gaspar Prim Díaz, al que todos conocían como Gaspi, sino su vieja, Michelle Prim, junto a Francisco y Federico, los dos hermanos que le quedaron como anclaje después de que la vida se les desordenó para siempre. Lo que tenían para decir era algo que venía masticándose desde hacía tres meses, en silencio, entre cafés y lágrimas: habían recuperado la cuenta del pibe y se iban a hacer cargo ellos, a administrarla, a cuidarla como si fuera una pieza del museo más íntimo de la familia.

La cuenta no es cualquier cosa. Del otro lado de esa pantalla hay casi tres millones de personas que durante años se rieron con los videos, con los personajes, con el streaming eterno y con las apariciones en La Velada del Año, esa suerte de festival de boxeo recreativo que organiza Ibai Llanos y que a Gaspi lo tenía como uno de los protagonistas argentinos. Por eso el anuncio duele y a la vez trae algo de alivio: "Pudimos recuperar su cuenta y a partir de ahora la vamos a cuidar nosotros, para proteger todo lo que él construyó", escribieron los tres en una historia que subió al propio perfil y que rápidamente se viralizó.

Un heredero distinto, hecho de likes y archivos

Lo que se hereda acá no es una casa ni un auto, es un archivo de stickers, de memes, de saludos a cámara y de chistes que muchos ya se saben de memoria. Es, si se quiere, una especie de biografía no autorizada que el propio Gaspi fue escribiendo a fuerza de subir stories, y que ahora sus familiares decidieron no abandonar en el vacío. La idea, según se desprende del mensaje, es que la cuenta siga viva pero con un pulso familiar: que sea Michelle, Francisco y Federico los que decidan qué se sube, qué se repostea y qué se deja como estaba.

La madre y los hermanos aclararon que la prioridad es preservar las publicaciones que ya están y, al mismo tiempo, mantener abierto el vínculo con la comunidad. No quieren que el perfil se convierta en un monumento frío ni en un cementerio de links rotos: "Que este lugar siga siendo un espacio para recordarlo como era, con su alegría y ese humor tan característico que nos hacía reír a todos", cerraron. Es, leído con calma, un pacto con los seguidores: el archivo sigue, pero en otras manos.

  • La familia confirmó que administrará el Instagram de Gaspi y agradeció los mensajes recibidos tras su muerte.
  • El objetivo explícito es proteger su archivo y sostener el contacto con los casi tres millones de seguidores.
  • En agosto, Michelle participó en La Velada del Año VI, en Sevilla, con la bata de boxeo que había usado su hijo en una edición anterior.

A mí, que vengo siguiendo estos temas desde hace rato, lo que más me golpea es pensar en lo que significa hacerse cargo del Instagram de un hijo que ya no está. Es entrar a una aplicación que era suya, ver el contador de seguidores todavía prendido, leer los comentarios de gente que todavía no se enteró y tener que decidir, una y otra vez, qué se responde y qué se deja correr. Michelle, Francisco y Federico parecen haber entendido esa lógica mejor que nadie: no borraron nada, no vaciaron la cuenta, no la privatizaron. La abrieron, la tomaron y la pusieron bajo su nombre.

“Pudimos recuperar su cuenta y a partir de ahora la vamos a cuidar nosotros, para proteger todo lo que él construyó.”Michelle Prim, Francisco y Federico, en el Instagram de Gaspi

Y en el medio de todo esto hay una pregunta que me hago y que, sospecho, también se hacen por ahí: qué pasa con los creadores de contenido cuando se van. Qué pasa con sus archivos cuando eran ellos los únicos que sabían la contraseña, los únicos que elegían la foto de perfil, los únicos que contestaban los mensajes. Hoy, en este caso puntual, la respuesta fue la familia. Mañana, en cuántos casos más va a pasar lo mismo y quién va a tener que decidir si el perfil se transforma en una cuenta homenaje, si se cierra, si se dona o si se hereda como cualquier otro bien.

Mientras tanto, Michelle se aferró a un objeto que vale más que cualquier botón de publicar: la bata de boxeo con la que Gaspi peleó en una edición anterior de La Velada. La usó para entrar al estadio La Cartuja de Sevilla, se la puso frente al público de Ibai Llanos y les habló directo a los pibes que la miraban por pantalla: que se cuidaran entre ellos, que valoraran a sus familias, que no subestimaran el tiempo que les queda con los suyos. Es una escena que condensa todo, y que ahora también queda archivada, en algún lugar, junto con la cuenta que la familia acaba de recuperar.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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