La cama, las cosquillas y un mensaje de WhatsApp: L-Gante le cantó el feliz cumpleaños a Jamaica desde el recuerdo
Elián Valenzuela eligió un video casero de cuando su hija era bebé para celebrar los cinco años: risas antes de dormir, una foto en el auto y una dedicatoria que leyó medio país. Una crónica íntima de un cumpleaños que se vive en redes.
Lo primero que se siente al abrir el video que Elián Valenzuela subió en la tarde del domingo es el ruido de una casa cualquiera en el Conurbano: un ventilador de pie, el murmullo de una calle afuera y, por encima de todo, una risa chica, de garganta abierta, que todavía no sabe del todo qué le causa gracia pero se ríe igual porque papá se lo pide. Esa risa es la de Jamaica, que este domingo cumplió cinco años, y que su padre eligió recordar en redes con un clip que muchos de los que somos padres o madres tenemos filmado en algún cajón del celular, escondido, porque uno no sabe bien qué hacer con esos archivos hasta que un día los abre y se da cuenta de que ahí adentro está la persona entera.
En las imágenes, tomadas quién sabe por quién en una habitación que parece más grande de lo que es, se ve al cantante sentado en una cama desarmada con elástico a la vista, en pantuflas, con la camiseta que debe haber sido blanca alguna vez. Tiene a Jamaica apoyada en el pecho, todavía con la panza de bebé, el pelo enrulado y esos ojos enormes que los chicos tienen cuando todavía no terminaron de armarse. Él le hace upa, le sopla la cara, le pasa los dedos por los costados como si fueran arañas, le murmura cosas al oído que el video no registra pero que deben ser un disparate, porque ella se desarma en carcajadas una y otra vez, como si el mundo entero fuera una sorpresa que se renueva cada tres segundos. Es el registro más crudo que existe: el de un padre cualquiera aprendiendo a serlo.
La foto en el auto y la carta que escribió desde el conductor
Al video lo acompaña una foto tomada dentro de un auto, donde se los ve a los dos de frente, él en el asiento del conductor con la gorra puesta y la mirada seria de quien sabe que lo están retratando, y Jamaica al lado, ya con los cinco años cumplidos, con los rulos más ordenados y esa expresión de chica grande que adopta cuando está con un amigo y no con un padre. Valenzuela le puso a la imagen una dedicatoria breve, de las que se escriben rápido y se mandan igual, que dice: "Hoy cumple 5 añitos el amor de mi vida. ¡Feliz cumpleaños! Siempre vas a ser mi bebé preciosa. Papá te ama con todo su corazón." La frase es de calendario, sí, pero escrita con la mano que le tiembla a uno cuando el boludo de su hijo cumple años y uno se da cuenta de que se le fue otro año entero.
Lo que más llama la atención de la publicación, mirándola desde afuera, es que no tiene nada de producción: ni luces, nivestuario, ni un decorado pensado. Es el archivo que uno tiene en el rollo del celular entre un comprobante de transferencia y una foto de un plato de comida, y que de pronto se vuelve lo más valioso del teléfono. Elián lo rescata ahora, cinco años después, y lo que se ve es algo que a cualquiera que haya criado a un chico le va a doler de puro lindo: la distancia que hay entre la Jamaica bebé del video y la Jamaica niña de la foto, una distancia que no se mide en centímetros sino en años calendario, en fiestas de jardín, en primeras palabras, en caídas en la plaza, en noches de fiebre que ya no se recuerdan pero que uno sabe que existieron.
Los dos amores y la frase que ya es parte del cancionero popular
Días antes del cumpleaños, en una entrevista televisiva, Valenzuela había sido consultado por su vida sentimental y la respuesta que dio terminó dando vueltas por todos los portales. "Solo tuve dos amores: la madre de mi hija y Wanda Nara", dijo, con esa media sonrisa que él tiene cuando sabe que lo que va a decir va a quedar flotando en el aire. Después, sobre el vínculo con Tamara Báez, la madre de Jamaica, explicó que "éramos muy jóvenes los dos y todo lo que me llegó de repente, con un estilo de vida diferente, tuve que aprender a pilotear en el proceso ese cambio brusco. La persona sin errores no existe". Son palabras de alguien que mira hacia atrás y se da permiso de no estar del todo conforme con cómo le salieron las cosas, pero sin dejarse comer por la culpa.
A mí, que soy de las que se crió escuchando zambas en la mesa familiar y que todavía se emociona cuando un padre cualquiera se quiebra en público por un hijo, lo que más me llegó del posteo no fue la frase celebratoria ni la foto con la gorra puesta, sino el sonido de la risa de Jamaica en el video. Esa risa que no sabe de portales, ni de likes, ni de entrevistas en tele, ni de declaraciones que después dan título en los diarios. Esa risa es la misma que aparece en "Lloraré", de Los Manseros Santiagueños, cuando dice "y al recordar tu risa tierna / que me hacía feliz", aunque nadie se lo proponga: es la risa de un bebé que todavía no aprendió a fingir y que por eso vale más que cualquier otra cosa.
Porque, en definitiva, lo que Elián subió el domingo es lo que muchos subimos en algún momento y nunca nos animamos: una prueba de que estuvimos ahí, en pijama, a las once de la noche, haciendo el ridículo delante de una cámara por hacer reír a un hijo. La publicación juntó miles de comentarios, claro, pero el verdadero homenaje está en otro lado: está en que dentro de cinco, diez, veinte años, Jamaica va a poder abrir ese video y ver a su viejo aprendiendo a serlo, en pantuflas, en una cama desarmada, soplándole la cara para que se ría una vez más antes de dormir.
