La Araña tiene la llave en el bolsillo: cómo puede zafar del Atlético sin pasar por los 490 millones
Un decreto español le abre a Julián Álvarez la puerta para romper su contrato por decisión propia. El Atlético ya dijo que no negocia con Barcelona. La pelota, ahora, la tiene un juez.
A veces el papel aguanta más que la cláusula. La Araña Álvarez, que en estos días parece más araña enredada que araña que pica, se topó con que el reglamento laboral de los deportistas en España le abre un agujerito por donde meter la mano y, de paso, desatar un quilombo de los buenos en el Atlético de Madrid. La novela viene con final abierto y un protagonista que, por ahora, prefiere faltar a entrenar antes que dar la cara. Tres ausencias seguidas al hilo y afuera del partido contra el Sevilla. Así, nomás. Como el chico que no quiere ir a la escuela.
Pero lo importante no es la rabieta, sino la herramienta. El Real Decreto 1006, que es el que regula la vida laboral de los deportistas profesionales en tierras españolas, tiene un artículo que permite al futbolista dar por terminado el vínculo por las suyas, sin pedirle permiso al patrón. Es decir, sin necesidad de que el Atlético se siente a la mesa a firmar una salida amistosa. Y eso, para un club que acaba de cerrar la puerta con llave y candado a cualquier negociación con Barcelona, es una provocación en toda regla.
Por qué la cláusula de 490 millones no es la última palabra
Acá viene lo jugoso. El contrato de Álvarez corre hasta 2030 y tiene una cláusula de rescisión de 490 palos, una cifra que asusta hasta al más pintado. Pero esa cifra, según esta lectura legal, no sería el piso obligatorio. La indemnización la fijaría un tribunal español, que miraría con lupa el caso y el perjuicio real para el club. El monto final podría ser bastante más bajo. O no. Nadie lo sabe. Y esa incertidumbre es moneda corriente para el jugador y para cualquier club que se anime a tentar la suerte.
Si la operación termina en el Barcelona, el club catalán cargaría con responsabilidad subsidiaria sobre esa compensación. O sea, paga junto con el jugador, o paga solo si el jugador no puede. Detalle no menor para una dirigencia culé que viene haciendo números con piedritas.
FIFA afuera de la jugada
Como Atlético y Barcelona son españoles los dos, la FIFA se queda mirando desde afuera. No tiene jurisdicción. El conflicto se cocina entero en la Justicia ordinaria española. Y eso, para Álvarez, de 26 años, es una buena noticia: está en el período protegido de la normativa internacional, que va de los 23 a los 28 años. En una transferencia entre países, una ruptura así podría terminar con sanciones deportivas. Entre clubes del mismo país, no. Libre de polvo y paja.
“Evidentemente, si él llegara a la conclusión de que es incompatible estar en Madrid y en el Atlético de Madrid buscaríamos alguna alternativa, pero nunca sería al Fútbol Club Barcelona.”Consejero delegado del Atlético de Madrid
Del lado del Cholo Simeone, la cosa suena más a puerta entreabierta que a portazo. El técnico dejó la frase a medias, pero dejó claro que cuando la Araña vuelva a entrenar, lo van a recibir con los brazos abiertos. El problema es que la Araña, por ahora, ni se asoma. Y el reloj corre.
Lo que viene
- El mercado de pases en Europa cierra el próximo martes, así que la definición llega con el calendario pisándole los talones.
- Si Álvarez retoma los entrenamientos, el Cholo lo reincorpora al plantel y la novela entra en pausa, pero no se termina.
- Si mantiene la postura, la pelota pasa a un juez español que deberá fijar una indemnización de monto incierto.
- Barcelona espera en silencio, con la calculadora en una mano y el Manual del Buen Pagador en la otra.
Mientras tanto, el que se come los amargos es el Atlético, que fichó a la Araña pensando en gol y terminó con un conflicto gremial con patas legales. ironía pura del fútbol: pagaron una fortuna para que el delantero les marque un gol en contra, fuera de la cancha, pero gol al fin.
