Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Herederos del 11-S: las voces que Netflix rescata a un cuarto de siglo de las Torres Gemelas

El documental "Turning Point: Generation 9/11" sigue a quienes eran bebés o niños el día del atentado y crecieron sin sus padres. También recoge testimonios de jóvenes afganos y marines marcados por la guerra que vino después. Una historia íntima y colectiva que ya se puede ver en la plataforma.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 35 d
Herederos del 11-S: las voces que Netflix rescata a un cuarto de siglo de las Torres Gemelas

A veces una pantalla empieza a contarte algo y, antes de que aparezcan los títulos, ya te envuelve un sonido o un olor que te lleva a otro lugar. En mi caso, mientras veía el primer capítulo de "Turning Point: Generation 9/11", lo que me envolvió fue ese zumbido familiar de las sirenas de Manhattan, esa mezcla de polvo y papel quemado que muchos todavía asocian con la mañana del 11 de septiembre de 2001, cuando dos aviones derribaron las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, un tercero se estrelló contra el Pentágono en Virginia y un cuarto cayó en un campo de Pensilvania después de que los pasajeros lograran contener a los secuestradores. La plataforma Netflix acaba de estrenar este documental de 1 hora y 39 minutos, dirigido por Brian Knappenberger, que vuelve sobre aquel día no para reconstruir la secuencia de los atentados en sí, sino para mostrar la huella que dejó en quienes eran apenas bebés o niños pequeños cuando el mundo cambió de eje.

Hijos de las Torres, del Pentágono y del Vuelo 93

Lo que más me conmovió, y se lo voy a contar en primera persona porque así lo sentí, fue ver a esos hijos de las víctimas convertidos hoy en adultos jóvenes, muchos de ellos con hijos propios, que cargan una ausencia enorme y, al mismo tiempo, una voluntad enorme de mantener viva la memoria de sus padres. La producción reconstruye, a través de sus testimonios, cómo ese día definió sus trayectorias personales: algunos perdieron a progenitores que trabajaban en las Torres, otros a familiares que estaban en el Pentágono y otros a personas que iban a bordo del Vuelo 93, ese avión que jamás llegó a su objetivo gracias a la resistencia de los pasajeros. Son historias íntimas que, sumadas, dibujan el mapa humano de una herida que en Estados Unidos sigue abierta.

La guerra que vino después

El documental no se queda en Nueva York ni en Washington. Knappenberger decidió ampliar la mirada y darle voz también a jóvenes afganos y a marines que participaron en la guerra que se desató tras los atentados. De esa manera, la película muestra de qué modo la decisión de invadir Afganistán y, sobre todo, la retirada de Estados Unidos del país a quienes habían nacido o combatido allí. Esa doble perspectiva, la de los herederos directos de las víctimas y la de quienes quedaron del otro lado de la llamada "guerra contra el terrorismo", es la que vuelve a la pieza especialmente potente y la que la separa de tantos otros trabajos centrados únicamente en la conmoción de aquel 11 de septiembre.

“La producción busca mostrar no solo lo que significó el terrorismo y lo aterrador que resultó, sino también cómo las decisiones tomadas en los días, semanas y años posteriores nos transformaron como país.”Brian Knappenberger, director

El propio Knappenberger lo resumió así cuando presentó el trabajo, y agregó una idea que me parece clave: "Es increíblemente profundo comprender lo que vivieron los hijos de quienes perdieron a sus padres y seres queridos el 11 de septiembre. Pero es aún más profundo pensar en cómo cambiaron sus vidas y cómo esos acontecimientos los marcaron a lo largo de la evolución que también experimentó nuestro país".

Mientras cerraba la nota, me quedó dando vueltas un fragmento de una vieja zamba que dice, más o menos, que uno aprende a querer lo que pierde. Algo así se escucha entre líneas en cada uno de los testimonios que reúne este documental: la idea de que el 11 de septiembre no fue solo un día, sino un punto de partida que todavía, veinticinco años después, sigue marcando a una generación entera y a un país que todavía se mira en el espejo tratando de entender qué quiso hacer y qué terminó haciendo. Conocés a alguien que haya vivido de cerca el impacto del 11-S? Cómo creés que esa generación procesó lo que le tocó heredar? Es una pregunta que vale la pena hacerse, sobre todo ahora que esta producción la pone, otra vez, sobre la mesa.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

Te puede interesar