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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fábricas bonaerenses reparten el aguinaldo en cuotas y estiran pagos a proveedores para sostener el empleo

La caída del consumo dejó a pymes industriales de la provincia con ingresos insuficientes para cubrir sueldos, impuestos y créditos, y la prioridad es no despedir.

Por Ramiro AráozEconomía y producción · · hace 31 d
Fábricas bonaerenses reparten el aguinaldo en cuotas y estiran pagos a proveedores para sostener el empleo

La baja del consumo dejó a numerosas fábricas de la provincia de Buenos Aires con ingresos insuficientes para cubrir sueldos, impuestos y créditos en tiempo y forma. Ante la caída de ventas, las empresas estiran los plazos a proveedores, fraccionan el pago del medio aguinaldo y revisan cada gasto con un objetivo central: no reducir personal. En términos concretos, la carga impositiva, que puede combinar hasta un 3 por ciento de Ingresos Brutos y un 8 por ciento de tasas municipales, se vuelve más pesada cuando la facturación retrocede, y el esfuerzo de las firmas se concentra en preservar la planta de empleados como principal activo frente al contexto recesivo.

Cuando una fábrica vende menos, sus ingresos caen, pero sus obligaciones fijas no esperan. Sueldos, impuestos, servicios y cuotas de crédito siguen llegando con independencia de lo que entre por ventas. Esa brecha es la que hoy presiona a buena parte de las pequeñas y medianas industrias radicadas en territorio bonaerense, que deben ingeniar mecanismos de financiamiento propio para sostener el funcionamiento sin comprometer el pago a sus trabajadores ni deteriorar la cadena de pagos con proveedores, en un escenario donde la liquidez se transformó en la variable de ajuste más sensible.

Estrategias para evitar despidos

Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva, una empresa fabricante de compuestos de caucho con 53 años de trayectoria, describió la dinámica con precisión. Cuando la rentabilidad empieza a mermar, las dificultades se acumulan mes a mes y las pymes buscan alternativas antes de recurrir a despidos. La propia empresaria lo resumió con una frase que condensa la lógica del sector: uno trata de sostener y de no echar. En la práctica, esa definición se traduce en decisiones concretas que las firmas adoptan de manera escalonada para preservar los puestos de trabajo, comenzando por el ordenamiento de los pagos y la revisión minuciosa de cada erogación.

  • Extender los plazos para pagar a proveedores, reprogramando compromisos de corto plazo hacia fechas en las que se proyecta una mejora de la caja.
  • Postergar depósitos y compromisos financieros menores, privilegiando el cumplimiento de los sueldos y de las obligaciones con el personal.
  • Dividir el medio aguinaldo en cuotas, distribuyendo el desembolso a lo largo de los meses siguientes para evitar un impacto concentrado en la tesorería.
  • Revisar cada rubro de gasto con el objetivo explícito de mantener la planta de empleados sin alteraciones.

El medio aguinaldo es el sueldo adicional que los empleadores deben abonar dos veces por año, y fraccionarlo permite distribuir el desembolso cuando la caja ajusta. En Jomsalva, la antigüedad promedio del personal ronda los 15 años, un dato que Malnati subraya como un lazo de largo plazo entre la empresa y su plantel. Ese vínculo, según la empresaria, refuerza el compromiso mutuo durante los períodos de menor actividad y funciona como un acuerdo implícito de espera y de esfuerzo compartido entre las partes, donde la prioridad declarada por la conducción de la firma es sostener las fuentes laborales aun a costa de resignar márgenes y de aceitar los tiempos de pago con los proveedores.

“El costo argentino, el nivel impositivo nos saca totalmente.”Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva

La carga tributaria se vuelve especialmente visible en este contexto. El impuesto sobre los Ingresos Brutos puede representar hasta el 3 por ciento de la facturación, mientras que las tasas municipales de seguridad e higiene llegan al 8 por ciento según el distrito. Ambos conceptos deben cubrirse incluso cuando las ventas retroceden, lo que profundiza la presión financiera sobre las pymes en los meses de menor movimiento. Traducido: cada cien pesos que una pyme industrial bonaerensely factura, hasta once pesos se destinan de manera directa a impuestos provinciales y tasas municipales antes de pagar sueldos, servicios y proveedores, y esa proporción se mantiene rígida aun cuando la facturación cae.

A esa presión interna se suma la competencia de productos importados, en especial de origen chino, que ingresan al mercado a precios que las fábricas locales no siempre pueden igualar. Malnati aclaró que no todos los productos importados son de baja calidad y reconoció que hay variedad y algunos muy buenos. Al mismo tiempo, reclamó controles más estrictos sobre la subfacturación, una práctica por la cual se declara un valor menor al real de la mercadería con el objetivo de reducir el pago de tributos en el paso por la aduana. La comparación con la campaña anterior muestra un escenario más adverso: mientras un año atrás la facturación permitía absorber costos y planificar inversiones, en el presente ejercicio el margen se redujo a niveles mínimos y las decisiones se concentran en la supervivencia operativa del negocio.

RA
Ramiro AráozEconomía y producción

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