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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El tenedor y el micrófono: cómo Marta Fort se cocina hacia MasterChef, con el teatro como nuevo horizonte

La hija de Ricardo Fort reveló el ritual que la lleva a la gala del célebre reality show: clases diarias con un chef, cenas con diez invitados para probar menú y la entraña como caballito de batalla. También habló de su programa de streaming, de su paso por la cobertura de un Mundial en Estados Unidos y del anhelo de pisar las tablas donde brilló su padre.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 24 d
El tenedor y el micrófono: cómo Marta Fort se cocina hacia MasterChef, con el teatro como nuevo horizonte

Arrancamos por el principio, como conviene cuando uno se sienta a la mesa: lo primero que escucho, del otro lado del teléfono, es el chisporroteo de una sartén y un comentario al pasar sobre la temperatura del horno. Del otro lado, Marta Fort está ultimando detalles de un emplatado que, según me cuenta entre risas, todavía le queda grande. La joven, que en los últimos dos años se ganó un lugar propio en la pantalla chica lejos del resonado apellido de su padre, se prepara ahora para enfrentar uno de los desafíos más exigentes de la televisión argentina: sumarse al elenco de MasterChef Celebrity.

Pero no lo hace improvisando. Ni loca. Cada mañana, según relata, se sienta frente a un chef privado que la acompaña en la corrección punto por punto de cada receta. La idea, me explica, no es solamente aprender a cocinar: es desactivar de raíz los pequeños vicios que pueden jugarle en contra delante del jurado. "Trabajo sobre el punto de cocción, los tiempos, la cantidad de sal, que siempre me queda un poco alta", reconoce con una honestidad que, por momentos, suena casi confesional.

Cenas a modo de ensayo general

Lo más original de su método, y a la vez lo más doméstico, es la puesta a prueba que organiza en su propia casa. Cada vez que ensaya un nuevo menú, convida a diez personas, les sirve lo que lleva todo el día practicando y, mientras come junto a ellos, escucha con atención los comentarios sobre el punto de la carne, la textura de una salsa, el aliño de una ensalada. Es, en criollo, una función privada con público crítico antes de la función con público televisivo. Entre los platos que ya pasaron por ese filtro figuran un pollo al verdeo del que se muestra particularmente orgullosa y distintas preparaciones con carne, que es el rubro donde se mueve con más seguridad.

De hecho, tiene bien claro cuál quiere que sea su carta de presentación en la gala: una entraña. "Es lo que más me gusta comer desde que era chica", dice, y lo dice como si la frase le saliera desde la memoria del cuerpo, desde esas comidas familiares de domingo en las que, recuerda, su padre se sentaba a la cabeza y todo parecía más simple. Esa receta es, a la vez, su especialidad y su lugar seguro: lo que sabe hacer bien y lo que la conecta con una historia que la define.

Los nervios del otro lado del mostrador

Hay algo que, sin embargo, no domina ni con práctica ni con ensayos: la exposición frente a un jurado formado por Maru Botana, Germán Martitegui y Damián Betana. "Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo", afirma, con esa mezcla de vulnerabilidad y decisión que la caracteriza cuando se refiere a los escenarios que le importan de verdad. Es, claro, el mismo vértigo que puede sentir cualquiera que se anime a mostrarle a un experto algo en lo que todavía está aprendiendo.

El streaming como antesala y el teatro como próximo destino

Esta no es, ni de cerca, la primera vez que Marta Fort se para frente a una cámara para hacer algo nuevo. En los últimos tiempos, la conductora de un programa de streaming en el que recibe invitados y propone temas la vio explorar su faceta más curiosa y, por qué no, más arriesgada. Ese espacio, me cuenta, lo eligió tras cubrir un campeonato de fútbol en Estados Unidos, una experiencia que, asegura, la ayudó a manejarse con solvencia pese a llegar sin saber prácticamente nada del deporte. "Ahí aprendí a sostenerme en pantalla aunque no dominara el tema", resume.

Y queda un terreno todavía por pisar, uno que, según me adelanta, viene rondándole desde hace un tiempo: el teatro. Lo nombra con un dejo de ilusión tranquila, casi como quien pide un deseo en voz baja. Le gustaría, dice, probar la actuación y, al hacerlo, conectar de alguna manera con las temporadas teatrales que encabezara su padre. Admite que tiene escasa formación en el rubro, pero también que, después de lo que pasó estos años, ya nada le parece imposible. Mientras tanto, las clases siguen y las cenas de ensayo se multiplican, porque -y esto lo recalca más de una vez- llegar a MasterChef sin haber sudado la camiseta en su propia cocina sería, para ella, casi un desacato.

  • Marta Fort toma clases privadas de cocina a diario con un chef y corrige detalles como el punto de la sal.
  • Antes de cada ensayo general, invita a diez personas a su casa y escucha sus comentarios sobre el menú.
  • Su especialidad son las carnes y planea presentar una entraña como plato familiar en su debut.
  • Confiesa que le da "timidez" la devolución de Maru Botana, Germán Martitegui y Damián Betana.
LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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