El penal que cambió la historia: Rosario Central se llevó la Supercopa y dejó a Estudiantes con el lamento en la boca
El Fideo Di María facturó de penal en el descuento del primer tiempo y Julián Fernández selló el 3-1 en la última jugada. La final terminó con incidentes en la cancha y en los pasillos del Madre de Ciudades.
Arrancó como una final y terminó como una pelea de barrio en la entrada del vestuario. Pero antes de eso, hubo fútbol: Rosario Central le ganó 3-1 a Estudiantes en Santiago del Estero y se quedó con la Supercopa Internacional, un título que al Canalla le sienta justo cuando menos se lo esperaba.
El VAR, esa aparición sospechosa de cada final
Porque el partido se rompió en una jugada que Darío Herrera, fiel a su costumbre, eligió mirar desde otro ángulo. El árbitro había dejado seguir un manotón de González Pirez a Copetti, pero Jorge Baliño, desde el VAR, lo mandó al monitor. El contacto había empezado afuera y Copetti cayó adentro: Herrera corrigió, señaló el penal y el resto es historia canalla.
“Es un toque adentro del área y hoy el VAR te lleva a eso.”Ángel Di María
Fideo no se achicó. Convirtió el penal con esa cara de veterano que ya las vio todas y la comparó de inmediato con la falta que le hicieron a Messi en la final del Mundial de Qatar. No le tembló el pulso y dejó al Pincha masticando bronca en el banco.
- Central golpeó en el momento exacto: el 2-1 parcial llegó sobre el cierre del primer tiempo y cambió el aire del partido.
- Julián Fernández convirtió el 3-1 en la última jugada, un mazazo para cualquier esperanza de empate.
- Estudiantes tuvo sus chances para igualar, pero entre el travesaño, las manos del arquero y el cansancio, no las metió.
- El complemento se jugó con dientes apretados: los dos planteles se vaciaron y el físico pasó factura.
Lo que dejó el cierre: incidentes en el campo y en el pasillo
El gol de Fernández encendió la mecha. Hubo agarrones, empujones y algún que otro sopapo que el árbitro cortó cuando ya se le había ido de las manos. Después del pitazo final, el foco se mudó a la boca del túnel: otra pelea, con golpes y cruces cargados de tensión, terminó con jugadores de Estudiantes retirándose y volviendo al campo con Juan Sebastián Verón al frente, en señal de protesta por lo que consideraban un arbitraje que les robó el sueño.
La palabra del campeón
“Fue un partido larguísimo, duro. Mucho desgaste, así que lo tiene bien merecido el grupo.”Jorge Almirón
Almirón, en su clásica meseta de palabras justas, reconoció el esfuerzo de los pibes y de Fideo, a quien señaló como la pieza de jerarquía que inclinó la balanza. Di María, por su parte, habló de la alegría personal: un título más, con la familia mirando y con el escudo de Central en el pecho después de tanto tiempo.
Lo que viene: Central se acomoda con un trofeo internacional en el palmarés y empieza a pensar en el arranque del torneo local; Estudiantes, con la espina del penal y la bronca del final, tendrá que pasar la página rápido porque el calendario no espera. La fecha clave en el horizonte inmediato es el próximo fin de semana, cuando ambos regresen a la actividad oficial en sus respectivas competencias.
