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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El paquete que cambió todo: cómo es la nueva película de Resident Evil que reúne a Abrams y Cregger en Raccoon City

Austin Abrams vuelve a trabajar con el director de Weapons en una adaptación que dura 95 minutos, transcurre entre la nieve y una granja y se anima a matar a su protagonista para contar los orígenes del desastre.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 21 d
El paquete que cambió todo: cómo es la nueva película de Resident Evil que reúne a Abrams y Cregger en Raccoon City

Lo primero que sentí al sentarme en la sala fue ese rumor apagado que siempre precede a una película de zombies, como un zumbido eléctrico que se mete en la nuca y te dice que va a pasar algo feo. Pero también estaba el olor dulzón a pochoclo recalentado y la expectativa del público, que se acomodaba en las butacas como quien se prepara para una función larga de teatro. Y la función, efectivamente, larga es: la nueva adaptación de Resident Evil dirigida por Zach Cregger y protagonizada por Austin Abrams dura alrededor de 95 minutos, un tiempo ajustado que el director aprovecha para no dejar ni un segundo de respiro y para meternos de lleno en la pesadilla.

Bryan, el mensajero común que no pidió ser héroe

La historia arranca con un encargo de lo más rutinario: un paquete que tiene que llegar al hospital de Raccoon City. Quien lo lleva es Bryan, un tipo cualquiera que trabaja como mensajero y cuya única obsesión, al menos en ese arranque, es terminar la entrega y volver a casa con su novia, que está embarazada. No es un soldado, no es un policía, no es un científico; es, como insistió Abrams en varias entrevistas que pude leer mientras preparaba esta nota, alguien completamente fuera de su elemento. Y esa condición de hombre común, de ciudadano de a pie al que el destino le pone una mochila con un material peligroso en la espalda, es la que sostiene toda la primera parte del filme y la que le da su motor emocional.

Lo notable es que Abrams y Cregger ya se conocen bien: vienen de trabajar juntos en Weapons, donde el director demostró que le gusta exigirle a sus actores escenas físicas intensas y personajes al límite. Acá redoblan la apuesta. El rodaje se hizo en Praga, con temperaturas bajo cero y nieve real, y el propio actor contó que en varias jornadas la lluvia se le congelaba encima del vestuario. A eso hay que sumarle que Bryan no solo corre por la nieve y se esconde de criaturas imposibles: también tiene que mostrar cómo su cuerpo va cambiando a medida que la infección avanza, y eso requiere una transformación física y vocal que el director acompañó de cerca.

El virus T, la mordedura y la promesa del antídoto

Conviene avisar, como hace el propio material que sirve de base a esta nota, que a partir de acá hay spoilers gruesos del argumento y del desenlace. El punto de quiebre llega cuando Bryan atropella sin querer a una mujer en la ruta y, horrorizado, descubre que empieza a mutar delante de él. A partir de ahí la película se convierte en una carrera contrarreloj: el mensajero huye de un policía que también parece afectado, encuentra refugio transitorio en una granja y va armando el rompecabezas de lo que está pasando en Raccoon City. Lo que lleva en la mochila, y acá viene el giro, es bastante más que un envío médico cualquiera: transporta un antídoto experimental para el virus T, ese mismo virus que ya conocemos de los videojuegos y que es el verdadero motor del desastre. La tragedia es que Bryan ya recibió una mordedura, así que la esperanza llega teñida de cuenta regresiva.

“Cregger me pedía que rugiera cada vez más fuerte, que me comprometiera con lo que estaba imaginando aunque me sintiera un poco ridículo. Había que entregarse a la criatura sin guardarse nada.”Austin Abrams, en declaraciones recogidas por la prensa de Estados Unidos

Un final que no le da la derecha al público

La transformación avanza y Bryan termina convertido en una criatura de gran tamaño, casi un monstruo clásico de la saga, y para esas secuencias el director le pedía a Abrams que intensificara los rugidos, que se animara a actuar como un zombi sin red ni vergüenza. El actor reconoció que fue de las experiencias más incómodas de su carrera, pero también de las más liberadoras. Y acá viene el otro golpe que no te perdona la película: Abrams contó que le sorprendió la decisión de matar al protagonista y de frustrar, de manera bastante cruel, todo aquello por lo que Bryan había luchado durante hora y media. No hay abrazo final, no hay vacuna que llegue a tiempo, no hay beso bajo la nieve con la novia embarazada. En su lectura, ese cierre deliberadamente amargo es el que permite mostrar que el virus T siguió expandiéndose igual, que existió una oportunidad concreta de detenerlo y que, por una cadena de errores humanos, se dejó pasar. Por eso Cregger la presenta, sin vueltas, como una historia de orígenes: no es el día del heroísmo, es el día en que todo se empezó a perder.

  • Duración aproximada: 95 minutos.
  • Protagonista: Bryan, un mensajero común interpretado por Austin Abrams.
  • Director: Zach Cregger, que vuelve a trabajar con Abrams después de Weapons.
  • Escenario central: Raccoon City, con rodaje en Praga bajo temperaturas bajo cero.
  • Giro narrativo: el paquete que transporta contiene un antídoto para el virus T, pero Bryan ya está infectado.
  • Desenlace: Bryan muere convertido en una criatura de gran tamaño y el virus sigue expandiéndose.

Siempre digo, y lo repito cada vez que salgo del cine con una adaptación de un videojuego entre las manos, que uno va buscando ese momento en el que la pantalla se llena de monstruos y uno puede volver a sentir, aunque sea por un rato, el miedo barato de la adolescencia. Pero lo que más me llevo de esta nueva Resident Evil no son los sustos ni la criatura final a la que Bryan termina pareciéndose, sino esa decisión de contar el desastre desde abajo, desde el ojo de un tipo común que solo quería volver a casa con su novia. Es una película sobre el instante exacto en que la oportunidad se escapa entre los dedos, y por eso, más allá de los zombies y la nieve, se siente tan dolorosamente humana.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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