El Loco del ascenso volvió a la A y la está rompiendo en silencio
Darío Franco, un hijo de Bielsa con DNI cordobés, rescata a un recién ascendido de Mendoza y lo deja como único puntero del Clausura. El viernes lo espera Defensa y Justicia.
Diez años son una eternidad. Y sin embargo, al Loco se le ve cómodo en ese molde. Darío Franco volvió a la primera división después de una década larga, de idas y vueltas por el ascenso y por países donde el café sale más barato que un asado en Buenos Aires, y la rompió: lidera el Grupo A del Clausura con 16 unidades al mando de Gimnasia y Esgrima de Mendoza, un club que llegó a la A con más sueños que presupuesto.
Porque el Loco no se vino a probar: empató con Boca en la última bola y le metió tres gritos al Rojo en Avellaneda. Así, nomás. En su propia casa. Pobre Independiente, que ya venía masticando frustración: cuando Franco se sentó en el banco visitante, mandó a su equipo a presionar campo arriba y a comer la pelota. Le preguntaron qué vio en el partido y soltó, con esa sinceridad que le sobra: Si anotábamos tres goles en los primeros quince minutos, estaba bien. No faltó mucho.
Un sello que viene de lejos
Franco se crió como jugador en Newell's, esa fábrica donde Marcelo Bielsa dejó la huella bien marcada. Y cuando le toca hablar de su estilo, no se hace el misterioso: cuenta tranquilo que el pressing en campo rival, el ataque con muchos hombres y la solidaridad a la hora de correr son mandamientos bielsistas que él repite cada domingo. También asume que grita desde el banco por algo más que por costumbre: los gritos sirven para que nadie se duerma.
“Trato de incorporar cosas de él, como el pressing en campo rival, el ataque con mucha gente, que el equipo sea solidario y que todos corran cuando la pelota se pierde.”Darío Franco
El camino del Loco, fecha por fecha
- Nació en Cruz Alta, Córdoba, y se formó como volante en Newell's Old Boys.
- Como jugador integró la selección argentina de Alfio Coco Basile y convirtió cuatro goles en ese ciclo.
- Dirigió en el ascenso local: Instituto en dos etapas, Gimnasia de Jujuy, Almirante Brown, Quilmes y Arsenal.
- Probó suerte afuera: San Luis de Quillota en Chile, Olmedo en Ecuador durante la pandemia y Binacional en Perú.
- Su último paso previo a Mendoza fue Arsenal, de abril a octubre de 2025: 8 victorias, 4 empates y 12 derrotas en 24 partidos, con salida por acuerdo mutuo.
Los números de este Gimnasia ilusionan a cualquier mendocino con dos dedos de frente. Agustín Módica, delantero de la casa, lleva 8 goles y pelea arriba en la tabla de artilleros. Esteban Fernández manda en asistencias con 3. Detrás aparecen Facundo Lencioni, Luciano Cingolani e Ignacio Sabatini, nombres que hace un año nadie juntaba en una misma frase. Y todo eso con un plantel valuado en unos 16 millones de euros, lo que en el fútbol argentino es poca cosa para un líder.
Franco conoce lo que es estar del otro lado. Jugó en la Selección, vistió la camiseta en Wembley y le hizo un gol a Brasil. Después pasó años en el barro del ascenso, donde se aprende a comer vidrio sin que se note. Por eso, cuando vuelve y le preguntan por el presente, no se agranda. Sabe que esto es de a poco, pero no le tiembla el pulso. Lo que viene, para él y para los mendocinos, es Defensa y Justicia este viernes en casa: una prueba más para un equipo que, por ahora, no le tiene miedo a nadie.
