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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El corazón y la polifarmacia: por qué el cardiólogo suele indicar más de un medicamento a la vez

Tras un diagnóstico cardiovascular es habitual que el profesional recete varios fármacos en forma simultánea. Cada uno apunta a un mecanismo distinto y la combinación se define a partir del cuadro clínico, los antecedentes y los factores de riesgo de cada paciente, según las guías de práctica clínica vigentes.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 34 d
El corazón y la polifarmacia: por qué el cardiólogo suele indicar más de un medicamento a la vez

Valentina Sajama, Sociedad y educación.- Recibir varias cajas de medicamentos después de un diagnóstico cardíaco genera, en una proporción significativa de pacientes, la misma pregunta: por qué el especialista receta más de un fármaco al mismo tiempo. La respuesta que repiten las sociedades de cardiología y los manuales de práctica clínica consultados es que el corazón puede fallar por razones distintas y, en muchos casos, simultáneas, y que un solo principio activo no alcanza a cubrir todos los mecanismos involucrados.

En términos generales, los medicamentos que se indican tras un evento cardiovascular o ante factores de riesgo persistentes apuntan a objetivos diferentes: bajar la presión arterial, reducir el colesterol, evitar la formación de coágulos, regular el ritmo cardíaco o eliminar el exceso de líquido retenido. La combinación y las dosis las define el profesional según el cuadro clínico, los antecedentes y los factores de riesgo de cada persona.

Qué cambia con cada familia de fármacos

La presión arterial elevada es uno de los motivos de prescripción más frecuentes. Cuando se sostiene en el tiempo, obliga al músculo cardíaco a trabajar con mayor esfuerzo y puede dañar tanto al corazón como a los vasos sanguíneos. Para reducirla existen varios grupos de fármacos que actúan por vías diferentes, según describe el material de referencia. Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, conocidos como inhibidores de la ECA, bloquean la producción de una hormona que estrecha los vasos; los antagonistas de los receptores de angiotensina II, o ARA-II, impiden que esa misma hormona ejerza su efecto; los betabloqueantes reducen la frecuencia cardíaca atenuando la acción de la adrenalina; y los bloqueadores de los canales de calcio relajan los vasos o desaceleran el pulso según el caso.

El colesterol LDL, conocido como colesterol malo, se aborda de manera independiente. Las estatinas son los fármacos más utilizados con ese fin y, además de disminuir los niveles de LDL, pueden contribuir a reducir la inflamación, de acuerdo con la información consultada. Se indican tanto después de un infarto, un accidente cerebrovascular o la colocación de un stent, como en personas con factores de riesgo que aún no atravesaron un evento. Cuando las estatinas no son suficientes o no pueden utilizarse, el médico puede sumar ezetimiba o inhibidores de PCSK9.

A quiénes alcanza y desde cuándo se indica cada tratamiento

Los medicamentos destinados a evitar coágulos conforman otro capítulo central del tratamiento. Los antiagregantes plaquetarios, como la aspirina o el clopidogrel, dificultan que las plaquetas se unan entre sí. La aspirina se indica a quienes ya tienen enfermedad cardiovascular diagnosticada, pero la guía de la Cleveland Clinic advierte que no se recomienda de forma general para prevenir un primer evento sin una evaluación individual que pondere beneficios y riesgo de sangrado. Los anticoagulantes, como apixabán y rivaroxabán, actúan en una etapa diferente del proceso y se usan con frecuencia para tratar coágulos en piernas o pulmones. Ambos tipos de fármacos pueden aumentar el riesgo de hemorragias, por lo que no deben iniciarse ni suspenderse sin indicación médica.

Para los pacientes que presentan arritmias existe, además, una familia específica de fármacos antiarrítmicos, cuya selección depende del tipo de alteración del ritmo identificada en los estudios complementarios. A ese conjunto se suman, cuando hay signos de insuficiencia cardíaca, los diuréticos, que contribuyen a eliminar el exceso de líquido y a disminuir la sobrecarga que soporta el músculo cardíaco.

Recomendaciones para una correcta adherencia

  • No iniciar, suspender ni modificar la dosis de ningún medicamento cardiovascular sin la indicación expresa del profesional tratante.
  • Llevar a la consulta un listado actualizado de todos los fármacos que se están tomando, incluidos los de venta libre y los suplementos, para evitar interacciones no deseadas.
  • Consultar ante la aparición de efectos adversos como sangrados, mareos, tos persistente o hinchazón de miembros inferiores, ya que pueden requerir ajustes en el esquema terapéutico.
  • Respetar los horarios y las condiciones de toma indicados, dado que la eficacia de varios de estos fármacos depende de su concentración estable en sangre.
  • Realizar los controles de laboratorio y de presión arterial que el equipo de salud solicite, ya que permiten ajustar las dosis y confirmar que el tratamiento está cumpliendo su objetivo.
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Valentina SajamaSociedad y educación

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