El Barsa se la juega toda a la carta joven y cruza los dedos
Sin playoffs en la Euroliga y con la final de la ACB perdida, el club catalán rearmó el plantel de arriba abajo: afuera los nombres, adentro pibes con pasado NBA y G League. Sekulic, el técnico que nadie pidió y todos terminaron aceptando.
A veces perder sirve para algo. Al Barcelona, directamente, le vino bárbaro. La temporada pasada fue un papelón con todas las letras: afuera de los playoffs de la Euroliga y con la espantada en la final de la ACB. Un equipo histórico mirando la definición desde afuera y el otro torneo levantándole el trofeo al lado. Duele, claro, pero al menos sirvió para que la dirigencia dejara de hacerse los distraídos y metiera la mano en el cajón de los cambios.
La mano la metió hasta el fondo. El director deportivo Xevi Pujol armó una filosofía nueva de manual: afuera los nombres grandes, adentro el potencial sin pulir. De todo el plantel anterior quedaron apenas cuatro sobrevivientes: Kevin Punter, Joel Parra, Darío Brizuela y Juan Núñez. El resto es nuevo y, en buena parte, sin un solo minuto de Euroliga en las piernas.
Quién es quién en el nuevo Barsa
- Umoja Gibson, con pasado en la NBA y la G League.
- Tyrese Martin, otro con rodaje en la liga de desarrollo estadounidense.
- Stanley Umude, físico y hambre de gloria.
- Tosan Evbuomwan, la apuesta atlética del armado.
- Justin Minaya, polivalente y con gol.
- Olivier Nkamhoua, interno joven con margen enorme.
- Josh Nebo, la excepción: ya sabe lo que es la Euroliga.
- Justin Robinson, la experiencia que llegó desde Paris Basketball.
Y ojo con el área de scouting, que también se renovó con la llegada de Kuzey Kilic. No es un detalle menor: la idea es pescar antes que pescar caro. Primero el desarrollo, después el resultado. Como dice el diccionario del basketball moderno: paciencia.
En el banco, en tanto, se sentó Aleksander Sekulic, que reemplazó a Xavi Pascual. No era el nombre que sonaba primero en la lista del club, pero terminó cayendo de pie por su paso reciente por Dubai y por el vínculo con Kilic. Para Sekulic, tomar las riendas de uno de los gigantes de Europa es, sin vueltas, el desafío más grande de su carrera como entrenador. Aceptalo y a correr.
La apuesta es concreta y el riesgo también: la mayoría de los nuevos va a tener que aprender la intensidad de la Euroliga a los ponchazos, sin red. Si los pibes explotan antes de lo previsto, el equipo puede dar el batacazo. Si los tiempos no se cumplen, la temporada se complica rápido y el museo de los trofeos sigue acumulando polvo. Es ahora o, bueno, dentro de un año.
Lo que viene
La pretemporada del Barcelona arranca en las próximas semanas y el debut oficial en la Euroliga está previsto para fines de septiembre, en el marco de la primera fecha de la fase regular. Ahí se verá si la valentía de Pujol fue un golpe de genio o una locura a tiempo completo. Por lo pronto, a Sekulic le quedan pocas noches de sueño tranquilo.
