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Domingo, 18 de octubre de 2026
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El 66% de los hogares argentinos no llega al día 20 con plata en el bolsillo y el crédito se usa para comer, no para comprar

Un relevamiento de Zentrix Consultora muestra que el endeudamiento se volvió estructural y que la mayoría de la población termina el mes con saldo negativo. La brecha entre clases es marcada y los menores de 40 son los más golpeados.

Por Ramiro AráozEconomía y producción · · hace 1 h
El 66% de los hogares argentinos no llega al día 20 con plata en el bolsillo y el crédito se usa para comer, no para comprar

En el primer semestre del corriente año, alrededor de 47,8 millones de personas mayores de 16 años atravesaron al menos un tramo del calendario sin dinero disponible para cubrir gastos básicos, según el Monitor de Opinión Pública elaborado por Zentrix Consultora y relevado en septiembre. El dato crudo es elocuente por sí mismo: dos de cada tres argentinos agotan sus ingresos antes del día 20 del mes, una proporción que se mantuvo elevada desde marzo, y solo uno de cada diez encuestados consigue ahorrar algún porcentaje de lo que percibe. Traducido: la mayoría de los hogares dejó de manejar su economía con base en el ingreso corriente y pasó a depender de asistencia financiera externa para llegar al cierre del mes.

La fotografía contra la campaña anterior exhibe un deterioro persistente. Mientras que en marzo el porcentaje de consultados que sentía que sus ingresos no acompañaron a la inflación se ubicaba en 81%, en julio trepó hasta 87,4% y volvió a colocarse en torno a 81,8% en septiembre. Es decir que, lejos de revertirse, la percepción de pérdida de poder adquisitivo consolidó un piso alto que ya lleva tres relevamientos consecutivos sin bajar.

El crédito dejó de ser financiamiento y se volvió subsistencia

Del total de encuestados, el 56,2% tomó algún tipo de deuda en los últimos seis meses. La composición de ese endeudamiento revela un cambio cualitativo profundo: más de la mitad (55,1%) solicitó dinero para pagar alimentos o solventar gastos de salud, y otro 21,3% lo hizo para abonar tarifas y servicios. Apenas un 11,8% pidió préstamos con el propósito de adquirir bienes durables, una categoría que hasta hace pocos años explicaba la mayor parte del crédito al consumo en el país. Traducido: el endeudamiento dejó de estar atado a la inversión en bienes como electrodomésticos, vehículos o mejoras del hogar y se reconvirtió en un puente de subsistencia entre el día en que se acaba el salario y el día en que cobra el siguiente.

La clase baja: el día 15 ya es tarde

La estratificación socioeconómica del relevamiento expone diferencias marcadas. En los hogares de menores ingresos, el 59,6% se queda sin recursos antes del día 15 y el 83,3% no supera el día 20, mientras que el margen de ahorro promedio se ubica por debajo del 1%. En ese mismo segmento, el 68,1% tomó deuda en los últimos seis meses y dos de cada tres lo hizo para atender necesidades esenciales. En el otro extremo, la clase alta muestra un comportamiento distinto: solo el 20% llega sin dinero al cierre del mes, el 61,9% consigue ahorrar y, cuando recurre al crédito, lo hace principalmente para comprar bienes durables en el 63,4% de los casos, una pauta similar a la registrada en economías con ingresos estables.

El escalón intermedio, identificado como clase media, tampoco queda al margen del fenómeno: el 51,4% agota sus ingresos antes del fin de mes y, entre quienes se endeudaron, el motivo más frecuente fue el pago de servicios (29%), una proporción superior a la observada en los otros dos estratos. La comparación contra la campaña anterior sugiere que la clase media perdió margen de maniobra y adoptó prácticas de financiamiento que antes eran patrimonio de los sectores bajos.

Los menores de 40: el grupo más presionado por la falta de reservas

El análisis demográfico profundiza la brecha. El segmento de jóvenes y adultos menores de 40 años registra el mayor nivel de presión financiera: el 60,9% tomó deuda en los últimos seis meses, solo el 3% tiene capacidad efectiva de ahorro y el 72% no supera el día 20 con dinero disponible. Sin reservas para imprevistos, cualquier gasto no programado —desde una consulta médica hasta una reparación del hogar— se convierte en una nueva toma de crédito, configurando un circuito en el que el ingreso del mes siguiente se utiliza en parte para cancelar lo que el mes anterior no alcanzó.

Expectativas sobre la intervención estatal

  • El 67% de los encuestados manifestó esperar alguna forma de intervención del Estado frente a la morosidad.
  • Dentro de ese universo, el 61,3% propuso regular las condiciones de otorgamiento del crédito, en línea con la idea de evitar tasas y requisitos abusivos.
  • Solo el 7,5% reclamó una condonación de deudas, lo que sugiere que la mayoría privilegia mecanismos de financiamiento sostenibles por sobre soluciones extraordinarias.
  • El resto se reparte entre respuestas vinculadas a controles de precios, ajustes salariales o políticas de asistencia directa.
RA
Ramiro AráozEconomía y producción

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