Durmió en EAU: Al Nassr arrancó la Champions asiática con un 4-0 en contra que deja más preguntas que respuestas
Cristiano y compañía fueron una sombra en el estadio de Al Ain. El portugués no pudo convertir el gol 980 de su carrera y el entrenador se comió la responsabilidad del papelón. Mientras tanto, los demás equipos saudíes pasaron sin grandes sobresaltos.
Una cosa es perder y otra es irse a la casa con la ropa hecha un trapo. Eso le pasó al Al Nassr de Cristiano Ronaldo en su debut en la Champions League Elite de Asia: cayó por 4-0 frente a Al Ain, en el Hazza Bin Zayed Stadium de Emiratos Árabes Unidos, y dejó una imagen que duele mirar. Los de Riad acumulan apenas una victoria en sus últimos cuatro partidos y el ánimo está por el piso. Aviso a la concurrencia: esto no fue un accidente, fue un atropello en regla.
Los hermanos Rahimi y compañía pasaron por arriba
El equipo local olió sangre desde el primer minuto. Houssine Rahimi rompió el cero a los 25 y volvió a clavar la estaca pasada la hora de juego. Su hermano Soufiane, un apellido repetido que en EAU ya debe sonar a pesadilla, marcó el tercero cuando faltaban 18 minutos para el cierre. Ya en el epílogo, el propio Soufiane se vistió de asistente y le sirvió el cuarto a Georgios Giakoumakis para que sellara el 4-0 definitivo. Cuatro gritos, cero respuestas. Partido liquidado en silencio.
Del otro lado, lo de Cristiano fue un quiero y no puedo. Tuvo una chance inmejorable sobre el cierre, un tiro libre que podía haber significado el descuento y, de paso, el gol número 980 de una carrera que ya entró en los libros. Pero Khalid Eisa se lució, le adivinó el ángulo y el portugués se quedó con las ganas. Para colmo, antes del partido se había hecho el simpático con unos hinchas que le cantaban por Messi: se llevó la mano a la entrepierna y miró a cámara con una sonrisa, como diciendo «sigan, sigan, que no me llega». Lejos de amedrentarse, los cantos siguieron durante toda la noche.
El técnico se la bancó: la culpa fue mía
Lo más rescatable de la velada lo dijo un australiano de bigotes encendidos. Ange Postecoglou se sentó en la conferencia y se comió el cachetazo sin repartir culpas: «Los jugadores lo dieron todo, y no les atribuyo ninguna responsabilidad… la responsabilidad es mía», tiró el DT. Palabras que, en un fútbol donde los técnicos suelen colgarse la medalla o señalar con el dedo, al menos sirven para tapar el agujero con un poco de dignidad.
- Houssine Rahimi abrió el marcador a los 25 minutos y volvió a convertir pasada la hora de partido.
- Soufiane Rahimi estiró la ventaja a los 72 minutos y luego asistió a Giakoumakis para el 4-0 definitivo.
- Cristiano Ronaldo desperdició un tiro libre sobre el cierre que Khalid Eisa le tapó y se quedó sin el gol 980.
- Postecoglou asumió la responsabilidad por la derrota y desligó al plantel de cualquier cuestionamiento.
- Antes del partido, CR7 intercambió gestos con hinchas que le cantaban por Messi y los cantos se extendieron durante todo el encuentro.
Cómo les fue a los otros saudíes
No todo fue mala noticia para los equipos del reino. Al Hilal le ganó 2-1 a Al Gharafa de Qatar con un penal de Ruben Neves y un gol de Sergej Milinkovic-Savic, dos que en Arabia están empezando a pesar como deberían. Al Ahli igualó 1-1 con el Pakhtakor de Uzbekistán, Al Ittihad hizo lo propio 1-1 ante Al Shamal de Qatar, y Al Qadsiah se impuso 2-1 sobre Al Wasl de EAU. Los demás pasaron raspando, algunos ganaron; el único que se volvió con la cara larga, por lejos, fue el del portugués.
Lo que viene para Al Nassr es simple: levantar la cabeza y mostrar algo de carácter. La próxima fecha de la Champions asiática será clave para no quedar afuera de todo antes de tiempo, y el equipo necesita reencontrarse con el arco contrario, esa frecuencia donde hace meses no sintoniza. Mientras tanto, los hinchas saoudíes ya miran de reojo el calendario y se preguntan si esto fue un tropezón o el primer capítulo de una novela pesada. Veremos qué dice el césped.
