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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dos preguntas para separar los deseos propios de los ajenos, según un filósofo de la Universidad de Emory

Ira Bedzow, director del Emory Purpose Project, propone un ejercicio de autorreflexión que, respaldado por un metanálisis, ayuda a distinguir entre las decisiones que nacen de convicciones personales y las que responden a mandatos del entorno familiar, social o cultural.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 6 d
Dos preguntas para separar los deseos propios de los ajenos, según un filósofo de la Universidad de Emory

Elegir un camino propio no es únicamente una cuestión de voluntad individual, sino que requiere reconocer qué porción de las decisiones cotidianas responde a convicciones genuinas y qué otra obedece a presiones que provienen del afuera, ya sea de la familia, del entorno cercano o de las expectativas que impone el medio en que se creció, según planteó Ira Bedzow, doctor en Filosofía y director ejecutivo del Emory Purpose Project.

Qué cambia: dos preguntas como punto de partida

Bedzow, que además se desempeña como profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory, sostiene que interrogarse acerca de quién es la vida que se está viviendo y de quién debería determinar cómo se vive constituye un ejercicio concreto para separar los deseos auténticos de las imposiciones externas. En diálogo con el medio que difundió su planteo, el especialista señaló que la primera pregunta suele recibir una respuesta inmediata, mientras que la segunda genera mayor incomodidad porque obliga a reconocer que el rumbo no está fijado de antemano por ninguna otra persona.

“Es más fácil conocer el camino correcto que se supone que debés tomar que pensar que debés inventar ese camino por vos mismo.”Ira Bedzow, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory

Esa comodidad puede conducir, según advirtió el filósofo, a vivir de acuerdo con un guión que no fue elegido de manera consciente, una situación que la autorreflexión propuesta busca revertir.

A quién alcanza y desde cuándo: el alcance del ejercicio

  • A cualquier persona que enfrente decisiones cotidianas, desde una oferta laboral hasta la manera de conducirse en un vínculo personal, ya que el ejercicio puede practicarse en escenarios de bajo riesgo antes de abordar apuestas mayores.
  • A quienes tiendan a orientar sus objetivos por expectativas parentales, presión de estatus o miedo a la culpa, perfiles que el metanálisis de Sezer y colaboradores identificó como contrapuestos a quienes persiguen metas alineadas con sus valores.
  • A lectores de todas las edades, dado que la propuesta se aplica de manera transversal y se apoya en evidencia publicada por la Universidad de Emory en el marco del Emory Purpose Project.

El planteo de Bedzow se apoya, además, en un metanálisis llevado adelante por Sezer y colaboradores, que encontró que las personas que persiguen metas alineadas con sus propios valores e intereses tienden a esforzarse más, a registrar mayor avance y a experimentar niveles más altos de bienestar, en contraste con quienes orientan sus objetivos por mandatos externos. La diferencia, explicó el filósofo, no reside en ignorar las perspectivas de los demás sino en distinguir entre recibirlas y entregarles el control final de la decisión.

Lo que la filosofía agrega al debate

A la discusión se sumó la filósofa Susan Wolf, quien aportó que el sentido de las decisiones no surge únicamente del deseo individual, sino del compromiso con aquello que es genuinamente valioso, una capa de análisis que Bedzow incorporó al subrayar que preguntarse si lo que se busca merece ser buscado resulta clave para no confundir impulso con convicción. El especialista cerró su planteo aclarando que la autorreflexión que propone no equivale a mirarse el ombligo, sino a examinar las razones detrás de cada elección, considerar alternativas y aprender de los resultados obtenidos.

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Valentina SajamaSociedad y educación

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