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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dos ejercicios de bajo impacto para sostener el abdomen después de los 50, según Mayo Clinic y la Asociación Americana del Corazón

La plancha con rodillas apoyadas y el puente forman parte de las recomendaciones de organismos sanitarios para trabajar la zona media sin sobrecargar el cuello ni la espalda baja, en una franja etaria donde la postura y la prevención ganan protagonismo.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 14 d
Dos ejercicios de bajo impacto para sostener el abdomen después de los 50, según Mayo Clinic y la Asociación Americana del Corazón

Fortalecer el abdomen después de los 50 no exige, en forma exclusiva, con rutinas de alta exigencia ni con movimientos que fuercen el cuello de manera reiterada, según detallan los materiales de divulgación de Mayo Clinic y de la Asociación Americana del Corazón consultados por este medio. En esa franja etaria, el trabajo de la faja abdominal suele articularse con ejercicios que también ponen en juego la espalda baja, la pelvis, las caderas y los glúteos, bajo una lógica de coordinación más que de contracción aislada, y con adaptaciones que permiten ajustar la dificultad a la situación de cada persona.

Qué cambia: la plancha con rodillas apoyadas como variante de menor exigencia

Apoyar las rodillas en el suelo constituye, de acuerdo con la descripción que ofrece Mayo Clinic en su sección de ejercicios para fortalecer la zona media, una manera de ejecutar la plancha con una demanda menor que la variante sostenida sobre pies y antebrazos. La posición de partida se realiza sobre los antebrazos y las rodillas, con el abdomen contraído de manera sostenida para mantener la línea del cuerpo. La institución médica subraya que el movimiento apunta a sostener la postura más que a producir un desplazamiento, por lo que la respiración y la activación del core resultan tan relevantes como la duración del ejercicio.

La colocación del cuerpo recibe, en el material de Mayo Clinic, una atención equivalente a la del esfuerzo realizado. Los codos deben ubicarse por debajo de los hombros y la cabeza debe proseguir la línea de la espalda, sin forzar el cuello hacia adelante ni hacia atrás, ya que esa alineación contribuye a evitar que la región lumbar se arquee durante la ejecución. El propósito declarado es que abdomen, espalda y caderas participen de manera coordinada, en lugar de que la carga se concentre en un único grupo muscular.

A quién alcanza: precauciones para personas con osteoporosis o lesiones de espalda

Antes de incorporar estos movimientos a una rutina, Mayo Clinic recomienda una consulta profesional previa a quienes presenten osteoporosis, problemas de espalda u otras condiciones de salud que puedan modificar la tolerancia al ejercicio. La advertencia apunta a un punto central: la posibilidad de modificar un apoyo, como ocurre al sustituir los pies por las rodillas en la plancha, no convierte al ejercicio en una opción automáticamente adecuada para todos los perfiles, y la elección debe considerar la situación clínica individual antes de sumar el movimiento a la práctica habitual.

El puente, una alternativa para trabajar abdomen, caderas y glúteos

El puente constituye otra alternativa incluida por la Asociación Americana del Corazón en su guía de fortalecimiento y estabilidad. El movimiento comienza con la persona acostada boca arriba, con las piernas flexionadas a la altura de las rodillas y los pies apoyados en el suelo. Desde esa posición, se activa el abdomen y se eleva la pelvis, con especial cuidado en mantener la alineación de la espalda y en evitar que el esfuerzo se traslade al cuello, cuya participación en el gesto debe reducirse al mínimo.

El puente involucra, además del abdomen, las caderas y los glúteos, y esa participación conjunta explica, desde la perspectiva de la Asociación Americana del Corazón, por qué el trabajo de la zona media no se reduce a una contracción localizada. La faja abdominal incluye, según la misma guía, la espalda baja y la pelvis, y cumple un rol en el equilibrio y en la estabilidad necesarios para las actividades cotidianas, desde levantarse de una silla hasta caminar por superficies irregulares.

Desde cuándo y cómo encajan estos ejercicios en una rutina recomendada

Estos ejercicios forman parte de un esquema más amplio de actividad física que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, conocidos por la sigla CDC, recomiendan para personas mayores, en línea con las indicaciones que también difunde la Asociación Americana del Corazón. Para la población de 65 años o más, los CDC sugieren combinar actividad aeróbica, prácticas de equilibrio y fortalecimiento muscular. La indicación de fuerza es de al menos dos días semanales e incluye los principales grupos musculares, además de la zona media del cuerpo.

La convergencia de criterios entre Mayo Clinic, la Asociación Americana del Corazón y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos muestra que la plancha adaptada y el puente comparten una lectura común: se trata de movimientos de baja exigencia articular, susceptibles de ser graduados, y pensados para sostener la funcionalidad más que para perseguir un rendimiento deportivo. Para lectores y lectoras de entre 40 y 60 años, la recomendación operativa pasa por incorporarlos en una rutina que contemple, además, caminatas, ejercicios de equilibrio y un control médico previo cuando existan antecedentes de osteoporosis o de dolor lumbar recurrente.

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Valentina SajamaSociedad y educación

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