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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dos apuestas bien nuestras van a la caza de la Concha de Oro en San Sebastián

Glaxo, de Benjamín Naishtat, y Mis muertos tristes, de Pablo Larraín, integran la competencia principal del Festival. Hay más cine argentino en casi todas las secciones, desde Ricardo Darín hasta documentales, proyectos en desarrollo y un artefacto con libro y performance incluido.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 28 d
Dos apuestas bien nuestras van a la caza de la Concha de Oro en San Sebastián

A esta altura, cuando uno lleva tantos años entrando y saliendo de salas, sabe reconocer un ruido particular: el de los pasillos del Kursaal preparándose para una premiere. Es un murmullo sordo, entre el motor de los equipos de proyección y las conversaciones frenéticas de los acreditados, con un toque metálico que se pega a la ropa y al pelo. A ese sonido me remite la noticia de que la edición 74 del Festival de San Sebastián tendrá dos películas con sangre argentina en la pelea por la Concha de Oro, y la verdad es que no me la esperaba tan completa.

Porque la presencia nacional en el circuito de festivales internacionales viene siendo, en los últimos tiempos, un dato habitual pero nunca garantizado. Esta vez, sin embargo, lo que llega desde el norte de España tiene una densidad poco común: no se trata de una sola película suelta ni de un caso aislado, sino de un despliegue que cruza la competencia principal, las secciones paralelas, los documentales y hasta el Foro de Coproducción, ese espacio donde los productores buscan completar el financiamiento de proyectos que todavía no terminaron de rodar.

Las dos candidatas a la Concha

Glaxo, dirigida por Benjamín Naishtat y con Lali Espósito entre sus protagonistas, se proyecta el domingo en la sala principal del Kursaal. Lo hace después de su paso por Toronto y antes de su prevista participación en Londres, una gira que va marcando el ritmo de una película pensada, claramente, para el circuito de festivales grandes. El lunes, en tanto, será el turno de Mis muertos tristes, una coproducción entre la Argentina y Chile que lleva la firma de Pablo Larraín y que tiene a Mercedes Morán y Dolores Fonzi como protagonistas. También estará en San Sebastián Mariana Enríquez, autora del libro que dio origen a la historia, lo que le da a la proyección un costado casi literario que no siempre se ve en los festivales.

Y hay un detalle que no es menor: en San Sebastián se verá una versión distinta de la que va a llegar masivamente al público. El festival exhibirá un montaje en formato de largometraje, mientras que Netflix estrenará el 24 de septiembre la miniserie completa, de cuatro episodios. Es decir, el que vaya al Kursaal va a ver una película y el que se siente frente al televisor, otra cosa, más larga y episódica. Son dos lecturas de un mismo material, y eso, para una cronista que ya masticó varias funciones con adaptaciones de Enríquez, siempre abre preguntas interesantes.

Darín en pantalla grande, una sola vez

La otra gran noticia de la semana es el estreno mundial de Lo dejamos acá, que Ricardo Darín protagoniza junto a Diego Peretti y que tendrá su función el martes, con Darín presente en la sala. Lo que llama la atención es que el festival será la única oportunidad de verla en pantalla grande: su lanzamiento en Netflix está previsto para el 16 de octubre y, según lo que se informó, no habrá estreno en las salas argentinas. Una rareza en estos tiempos, donde las plataformas suelen convivir con algún estreno en cine, al menos en las ciudades más grandes. Aquí no: el que quiera ver a Darín en butaca va a tener que cruzar el Atlántico.

Documentales, secciones paralelas y proyectos

La programación argentina no se agota en la competencia principal. La sección Zabaltegi-Tabakalera abrirá con el documental Pedro en el país, firmado por el propio Naishtat junto a María Alché, y suma también A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, de María Aparicio, y El fantasma, de Ignacio Masllorens y David Lamelas. Fuera de concurso, Albertina Carri presentará Cine vivo, un artefacto que combina un corto, un libro y una performance, una propuesta que mezcla lenguajes y que suele generar tanto fascinación como debate entre colegas de la prensa especializada.

En Horizontes Latinos participarán Viajes y placeres, de Mariano Luque; La ilusión de un verano sin fin, de Alessandra Sanguinetti, y El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale. Y la presencia se extenderá al Foro de Coproducción Europa-América Latina, con cinco proyectos argentinos que buscarán respaldo para terminar de concretarse. La apertura del festival está prevista para el 18 de septiembre, con lo cual las próximas semanas van a ser, otra vez, de mucho vértigo y de mucho café de pasillo.

  • Glaxo (Benjamín Naishtat) y Mis muertos tristes (Pablo Larraín) integran la competencia principal por la Concha de Oro.
  • Lo dejamos acá, con Ricardo Darín y Diego Peretti, tendrá su estreno mundial en San Sebastián y luego saltará directo a Netflix, sin pasar por salas en la Argentina.
  • La sección Zabaltegi-Tabakalera suma Pedro en el país, A veces me entra tristeza, otras veces rebelión y El fantasma, más el artefacto de Albertina Carri fuera de concurso.
  • Horizontes Latinos incluirá Viajes y placeres, La ilusión de un verano sin fin y El tren fluvial.
  • Cinco proyectos argentinos participarán del Foro de Coproducción Europa-América Latina.
  • La apertura del festival está prevista para el 18 de septiembre.
LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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