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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Después del entrenamiento: por qué el cuerpo se agota más allá del músculo y qué hacer para recuperarse mejor

Una especialista de la Universidad de Nottingham Trent describe los mecanismos fisiológicos que se ponen en juego una vez finalizado el ejercicio y repasa las estrategias con mayor consenso para reducir el cansancio y las molestias.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 41 d
Después del entrenamiento: por qué el cuerpo se agota más allá del músculo y qué hacer para recuperarse mejor

La sensación de piernas pesadas y de menor energía que aparece después de una sesión de entrenamiento no se explica únicamente por el trabajo muscular. Según Athalie Redwood-Brown, profesora de análisis del rendimiento deportivo en la Universidad de Nottingham Trent, la fatiga posterior al ejercicio es el resultado de al menos tres procesos que se desencadenan en simultáneo: modificaciones dentro del tejido muscular, alteraciones en el sistema nervioso y variaciones en las reservas de energía disponibles para el organismo.

Qué cambia en el cuerpo una vez finalizado el entrenamiento

Dentro del músculo, el movimiento depende de partículas con carga eléctrica que permiten la contracción. El ejercicio altera ese equilibrio iónico y, como consecuencia, reduce de manera transitoria la capacidad del tejido para responder con la misma eficacia. A eso se suma la llamada fatiga central: el cerebro y la médula espinal son los encargados de enviar las señales que ordenan la contracción muscular, y ante esfuerzos elevados esa activación puede disminuir de forma momentánea, de modo que el problema no se localiza exclusivamente en el músculo sino en la dificultad temporal para reclutarlo con la misma intensidad.

El combustible también cumple un papel central. Los músculos utilizan carbohidratos almacenados como fuente principal de energía, y después de una sesión prolongada esas reservas descienden de manera considerable. La transpiración, por su parte, provoca pérdida de agua y de electrolitos como el sodio, que resultan claves para el funcionamiento normal de músculos y nervios. Cuando esa pérdida no se repone, el rendimiento disminuye y el esfuerzo se percibe como más difícil de lo habitual, completó la investigadora en su explicación sobre los mecanismos fisiológicos que siguen a la práctica deportiva.

A quién alcanza y desde cuándo se manifiesta

Redwood-Brown también marcó una diferencia relevante entre la fatiga general y el dolor muscular de aparición tardía, conocido por sus siglas en inglés como DOMS. Ese malestar específico suele aparecer después de movimientos poco habituales o al retomar la actividad tras un período de inactividad, y se asocia en particular con el trabajo excéntrico, es decir, aquel en el que el músculo genera fuerza mientras se alarga, como ocurre al bajar lentamente un peso. La especialista aclaró que el fenómeno no afecta únicamente a quienes se inician en una disciplina: un corredor con experiencia que realiza por primera vez una sesión intensa de fuerza puede quedar tan resentido como un principiante, ya que el cuerpo reacciona a la novedad del estímulo más que al estado de entrenamiento previo.

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Valentina SajamaSociedad y educación

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