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Viernes, 16 de octubre de 2026
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De Centenario al país: cuatro generaciones de una receta italiana que pasó de la cocina familiar a una marca de salsa artesanal

Un comprobante de Gas del Estado de 1981 con anotaciones de producción en el reverso fue el detonante para que los herederos de una familia de origen anconitano transformaran una tradición doméstica en un emprendimiento que hoy distribuye en todo el territorio argentino.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 40 d
De Centenario al país: cuatro generaciones de una receta italiana que pasó de la cocina familiar a una marca de salsa artesanal

La historia de Mister Tomato comienza mucho antes de su nacimiento como marca: arranca a principios del siglo XX, cuando los hermanos Argentina Martarelli y Pompeyo Pieroni emigraron desde Ancona, Italia, y se radicaron en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Entre las pocas pertenencias que trajeron en el equipaje no figuraba una receta escrita, sino una práctica que se transmitía de generación en generación y que no ocupaba lugar en las valijas: la elaboración casera de salsa de tomate durante los meses de verano, en grandes volúmenes, para garantizar el aprovisionamiento de la despensa familiar durante todo el año.

Qué cambió en la tradición familiar

La costumbre atravesó a los cinco hijos del matrimonio, entre ellos Julia, y luego a la hija de Julia, Cristina. Cada enero, las mujeres de la familia se congregaban desde las siete de la mañana en una rutina que se repetía con precisión casi industrial: selección manual de los tomates uno por uno, encendido del fuego y trabajo con cucharones en ollas de gran tamaño. Quien llegaba tarde, según relatan los protagonistas, debía esperar al domingo siguiente para retomar la tarea. Cuando Julia falleció en 2006, su casa quedó cerrada durante años y el ritual quedó interrumpido.

El punto de inflexión llegó cuando su nieto Juanma decidió recorrer la vivienda y revisar cajas con fotografías y papeles antiguos. Entre ese material apareció un comprobante de pago de Gas del Estado fechado en 1981, con sello del Banco Provincia del Neuquén. En el reverso, la propia Julia había volcado las anotaciones de producción de aquella temporada: cajones de tomates, botellas rotas, botellas limpias, botellas sanas. Se trataba, según describen los involucrados, de un registro preciso de la elaboración que había sobrevivido cuatro décadas sin que nadie lo buscara.

“Fue como encontrar un tesoro.”Juanma, nieto de Julia y uno de los impulsores del proyecto

A quiénes alcanza el proyecto y cómo se organiza

Antes de salir al mercado, los integrantes de la familia debieron capacitarse en elaboración de conservas y normas de seguridad alimentaria, según detallaron. Las primeras prácticas se realizaron en la sala municipal La Celina, ubicada en la ciudad de Centenario, provincia de Neuquén. El primer lote oficial de Mister Tomato estuvo compuesto por entre 30 y 50 botellas, un volumen que permitió identificar un problema central: los tomates disponibles no alcanzaban para sostener una escala comercial. La experiencia funcionó como una primera alerta sobre la necesidad de planificar la producción de manera profesional.

En la temporada siguiente, los organizadores ajustaron la logística y procesaron más de 15.000 tomates, con los que elaboraron aproximadamente 1.500 botellas. El último lote, producido en mayo, se agotó por completo, según precisaron desde el emprendimiento.

Desde cuándo y con qué materia prima

  • La receta conserva la base original: tomate triturado y albahaca, sin agregado de azúcar ni sal y sin conservantes ni aditivos, según la descripción de los responsables del proyecto.
  • Para la producción se eligió el tomate San Marzano, provisto por productores locales de la región del Alto Valle, con lo cual se buscó sostener el vínculo con el circuito agrícola cercano.
  • El salto del consumo familiar a la venta requirió formalizar prácticas de elaboración, controles de seguridad alimentaria y un esquema de aprovisionamiento diferenciado del que se utilizaba para la despensa del hogar.

El material difundido por el portal Eme Semanario describe el proceso a partir del testimonio de los propios protagonistas y se apoya, como elemento documental central, en el comprobante de Gas del Estado de 1981 que contiene las anotaciones de producción realizadas por la abuela Julia. La nota periodística señala que, tras ese hallazgo, la familia dejó de mirar la receta como una práctica doméstica y comenzó a considerarla como el punto de partida de un emprendimiento que, según los organizadores, ya recibe pedidos desde distintos puntos del país.

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Valentina SajamaSociedad y educación

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