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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Curry casero y sello real: el rincón tailandés que se ganó un diploma en Palermo

En un local chico del barrio de Palermo, Punch Curry Bar cocina sus propias pastas de curry y hasta la leche de coco, y acaba de recibir una distinción que entrega el gobierno de Tailandia.

Por Micaela VilteTurismo · · hace 42 d
Curry casero y sello real: el rincón tailandés que se ganó un diploma en Palermo

Cuando uno entra a Punch Curry Bar, en el corazón de Palermo, lo primero que recibe no es una foto gigante de un plato ni una carta interminable: es el olor. Esa mezcla inconfundible de lemongrass, leche de coco y curry que parece sacada de un mercado en Bangkok. Y, según nos cuentan, así empieza todo en este lugar que abrió sus puertas en 2018 y que acaba de colgarse una medalla que muy pocos restaurantes argentinos pueden mostrar: el sello Thai Select Casual, una distinción que entrega el propio gobierno de Tailandia a los locales que representan con fidelidad esa gastronomía en el exterior.

Lo que me engancha de este proyecto es que no se trata de un restorán de comida tailandesa al uso, con platos recalentados o salsas compradas en bidón. Acá casi todo se hace en el lugar. Las pastas de curry rojo y verde, la leche de coco, el garam masala y buena parte de los aderezos salen de la cocina del local, una cocina de autor que combina recetas de Tailandia con curries de la India.

Detrás de los fuegos, un cocinero con pasado neoyorquino

El responsable de esta movida es Marcelo Moreno, un cocinero que hizo experiencia en Nueva York y que antes había pasado por uno de los primeros restaurantes tailandeses de la Argentina. Pero el dato clave de su currículum es otro: viajó a Tailandia a formarse. Esa recorrida, dicen, le dio el manejo de especias y aromas que hoy se nota en cada plato que sale del wok.

  • Cazuelita de chipirones con jengibre, lemongrass, ajo, lima, cilantro y kaffir.
  • Tom yum gung: sopa clara de langostinos con galanga, echalote, hongos, salsa de pescado y cilantro, con un caldo aromático pero transparente.
  • Curry verde con frutos de mar, leche de coco, pasta de curry, berenjenas, brotes de bambú y lemongrass.
  • Coctelería propia para acompañar la comida.
  • Servicio atento y cordial, según coinciden quienes pasaron por ahí.

Qué significa el sello que les dieron

El Thai Select Casual no es un sticker simpático: es un reconocimiento institucional que entrega el gobierno tailandés a los locales en el exterior que funcionan como referentes de su cocina. Para obtenerlo, hay que cumplir con estándares de autenticidad en ingredientes y preparaciones. Es, en criollo, que alguien desde Bangkok te diga: esto que hacés se parece a lo que se hace allá.

Y no está de más recordar que la cocina tailandesa es, en sí misma, un crisol. Absorbió aportes de China, India, Persia, Malasia, Portugal y hasta de América. De cada lado tomó algo: los fideos y el wok chinos, las especias indias, los ajíes y el maní de este lado del mundo, el pescado fermentado laosiano. La gracia está en que convirtió todas esas influencias en un recetario propio, construido sobre un principio claro: el contraste deliberado. Dulce con picante, fresco con fermentado, crocante con cremoso, ácido con amargo. Nada es casualidad, todo es decisión.

Si te acercás, mi consejo es que reserves con tiempo porque el local es chico y se llena. Está a pocas cuadras del Subte D y del Metrobus de Santa Fe, así que moverse no es problema. Calculá unos 12.000 a 18.000 pesos por persona si vas a comer bien y tomar algo. Y te tiro la recomendación que no falla: arrancá con la tom yum gung, pedí el curry verde de frutos de mar como plato principal y, si te queda lugar, no te vayas sin probar un pad thai. El lugar para sentarse es el mismo restorán, pero si querés una opción más descontracturada a la noche, en la barra te preparan los cócteles mientras esperás la mesa.

MV

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