Créditos fintech en mora: 2,4 millones de deudores refinanciaron su deuda y el sector buscó desarmar el mito de las tasas anuales
La Cámara Argentina Fintech expuso ante Diputados que nueve de cada diez morosos con préstamos de plataformas digitales ya accedió a un plan de pago. Además, explicó por qué la TNA del 194% en un crédito a 14 días no equivale a devolver casi diez veces lo prestado.
Algo más de 2,4 millones de personas mantienen hoy en la Argentina un préstamo otorgado por una fintech o por una billetera digital que registra algún grado de irregularidad crediticia, un volumen equivalente al 16% del total de la mora del sistema financiero. Frente a ese universo, el sector aseguró que alrededor del 90% de esos deudores ya cuenta con un esquema de refinanciamiento, asistencia o alternativa de salida acordado con la entidad que le otorgó el crédito, una proporción que, traducida al lenguaje cotidiano, implica que apenas una de cada diez situaciones de mora queda sin un plan formalizado de regularización.
El panorama general muestra un mercado de crédito formal inédito para el país: se estima que cerca de 21 millones de personas mayores de 18 años acceden hoy a algún producto financiero regulado, una cifra que no registra antecedentes recientes. De ese total, 5,8 millones de titulares presentan algún grado de incumplimiento, lo que configura un stock de mora que las propias empresas del sector reconocen como uno de los principales desafíos pendientes. Comparado con la campaña anterior, el volumen de deudores con préstamos digitales en mora se incrementó de manera notoria, en línea con la expansión del otorgamiento de créditos a personas que hasta hace poco estaban fuera del sistema.
Cómo se financia el crédito digital y por qué la mora pesa distinto
La Cámara Argentina Fintech expuso ante la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados que las plataformas digitales no prestan los fondos de sus propios usuarios, una operatoria que la normativa vigente prohíbe de manera expresa. En su lugar, las fintech y las billeteras toman líneas de bancos comerciales o recurren al mercado de capitales para fondear los préstamos que luego otorgan a personas con escaso o nulo historial crediticio, muchas veces sin garantías reales ni avales patronales. Esa combinación de cliente con perfil de riesgo elevado y costo de fondeo más caro que el de la banca tradicional se traslada, de manera mecánica, a las tasas que finalmente enfrenta el tomador del crédito.
El sector también marcó una diferencia categórica entre el crédito regulado y el crédito informal que circula por fuera del sistema. El primero, dijeron los representantes de la cámara empresaria, opera bajo contratos escritos, con supervisión del Banco Central, con lectura obligatoria de la letra chica y con canales de reclamo habilitados. El segundo, en cambio, carece de cualquiera de esos resguardos y suele dejar a las personas sin trazabilidad ni posibilidad cierta de defensa frente a un abuso. Traducido: refinanciar una deuda dentro del sistema formal siempre resulta más barato y más seguro que hacerlo en el circuito no regulado, donde las condiciones suelen ser opacas y la exposición del deudor, mucho mayor.
Por qué un crédito al 194% anual puede costar apenas 9% en dos semanas
- Un préstamo de 100.000 pesos a devolver en 14 días exige un pago total de 109.000 pesos: 100.000 de capital, 7.400 de intereses y 1.600 de impuestos.
- Sobre ese plazo concreto, el costo efectivo para el usuario es del 9%, es decir, lo que efectivamente paga por los 14 días de financiamiento.
- Al anualizar esa misma operación, la Tasa Nominal Anual (TNA) trepa al 194%, la Tasa Efectiva Anual (TEA) alcanza el 550% y el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) llega al 850%.
- La cifra anualizada no significa que el deudor deba devolver 950.000 pesos por los 100.000 originales, sino que esa sería la carga acumulada solo si el crédito se renovara de manera sucesiva durante todo un año bajo idénticas condiciones.
“Las tasas TNA, TEA y CFTEA no reflejan de manera directa cuánto paga una persona por un crédito de corto plazo; para conocer el costo real hay que mirar en conjunto el monto pedido, los intereses, los cargos y el plazo de devolución.”Cámara Argentina Fintech, exposición ante la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados
Con esa aclaración sobre la mecánica de las tasas, la cámara empresaria buscó desmontar la lectura lineal que suele predominar en la cobertura periodística y en la conversación pública, donde el indicador anual se toma como referencia directa del costo del préstamo. Ramiro Aráoz, Economía y producción, señala que la distinción resulta clave para dimensionar el verdadero peso de la deuda: lo relevante para el bolsillo del deudor es el costo efectivo del período efectivamente utilizado, y no la extrapolación teórica a un año entero que, en la práctica, casi nunca se concreta en una operación de corto plazo. La postura del sector, marcadamente conciliadora y apoyada en datos, apunta a preservar el crédito regulado como puerta de entrada al sistema financiero para millones de personas que, de otro modo, quedarían a merced del financiamiento informal.
