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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Colapinto se metió en la Q3, los comisarios lo ayudaron y ahora sueña con puntos en Bakú

El argentino cerró la clasificación décimo con el Alpine, heredó el noveno lugar por la sanción a Sainz y larga este domingo a las 8:00 con la ilusión de sumar. Frenos que bloquean, batería que se queda corta y un coche difícil de domar: la radiografía de una jornada con gusto a poco y a mucho a la vez.

Por Federico AldereteDeportes · · hace 20 d
Colapinto se metió en la Q3, los comisarios lo ayudaron y ahora sueña con puntos en Bakú

Diez en la pista, nueve en la grilla. La vida, a veces, te da una mano pequeña pero bienvenida. Franco Colapinto redondeó una clasificación correcta en el callejero de Bakú y, de paso, se benefició con los seis puestos de sanción que le aplicaron a Carlos Sainz por hacer caso omiso de las banderas amarillas. Así, el piloto de Alpine largará noveno este domingo, a las 8:00 de la Argentina, en una carrera de 51 vueltas que puede regalarle algo más que un fin de semana digno.

El resultado no fue caprichoso. Colapinto volvió a meterse en la Q3, esa instancia reservada para los diez mejores del sábado, y lo hizo a fuerza de berani'a, como dicen los muchachos. Sufrió con la falta de succión en las rectas, un problema clásico cuando se rueda lejos de otro coche en los trazados veloces: pierde carga aerodinámica y, con ella, entre cuatro y cinco décimas por vuelta. Para compensarlo, tiró más del acelerador en el sector del castillo, ese tramo técnico donde Bakú muestra su cara más trabada y donde el argentino recuperó el tiempo que le faltaba para entrar en el corte.

Los fantasmas del A526

Porque el Alpine A526 no se lo puso fácil. El primer dolor de cabeza fue el freno: Colapinto contó que no podía apretar con fuerza sin que la rueda se bloqueara, y cada bloqueo recalentaba el neumático como si le pasaran una plancha. El calor se quedaba ahí, pegado al caucho, y se llevaba puesto el resto de la curva. Un calvario repetido vuelta tras vuelta.

El segundo problema fue peor, porque apareció solo y sin aviso: una pérdida de potencia de la batería en plena clasificación. Lo que durante los entrenamientos del jueves ya había sido un llamado de atención, el sábado se convirtió en inquilino incómodo dentro del habitáculo. El equipo no logró resolverlo antes de la hora cero y el piloto pagó el costo.

  • Décimo en la clasificación, noveno en la grilla por la sanción a Sainz.
  • Avance a la Q3 logrado pese a la falta de succión en las rectas.
  • Problemas de frenado con bloqueo y sobrecalentamiento de neumáticos.
  • Pérdida de potencia de la batería que el equipo no pudo arreglar.
  • Análisis de datos con su ingeniero Stuart Barlow antes de la carrera.

Antes de la Q3, además, Franco le cumplió al equipo: salió a tirar una vuelta rápida para darle el rebufo a su compañero Pierre Gasly, que terminó séptimo. Gesto de equipo, de esos que no abundan y que en la escuderia se agradecen. Después, cuando le tocó correr a él, el ritmo ya no alcanzó para más: la pista estaba más fría, las gomas no trabajaron como en los cortes previos y el décimo puesto terminó siendo techo.

Lo que viene

Este domingo, a las 8:00 hora argentina, Colapinto se acomoda en la novena fila pensando en una estrategia alternativa que pueda desmarcarse del resto. La idea es hablarlo con Stuart Barlow, repasar los números de la noche y encontrar una ventana para ganar lugares en una carrera larga, de 51 giros, donde Bakú suele cobrarse caros sus errores. ¿Habrá puntos en el bolsillo del de Pilar? Difícil, pero no imposible. Y eso, en un domingo con frenos tramposos y batería con jet lag, ya es mucho.

FA

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