Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Chipirones con patatas: media hora para un guiso que rinde y reconforta

Un guiso de mar con chipirones, gambones y judías verdes que se cocina rápido y sin complicarse. El truco está en chascar las patatas y respetar los tiempos del sofrito.

Por Micaela VilteTurismo · · hace 40 d
Chipirones con patatas: media hora para un guiso que rinde y reconforta

Te lo confieso: cada vez que preparo un guiso así me pregunto por qué no lo hago más seguido. Es de esos platos que te sacan de apuro, llenan la casa de un aroma que invita a sentarse a la mesa y, encima, salen bien sin necesidad de ser un chef con delantal. La receta que me recomendaron esta semana lleva chipirones, gambones y unas patatas que se chascan a mano para liberar almidón y espesar el caldo sin trampa. En menos de treinta minutos lo tenés listo, y el resultado es tan rendidor que puede funcionar como plato único o como segundo después de algo liviano.

Por qué chascar las patatas cambia todo

El primer secreto está en cortar las patatas como te lo enseñó tu abuela, no como lo haría un cocinero prolijo. El chasquido es simple: apoyás el cuchillo y terminás de romper el trozo con la mano. Esa superficie irregular libera más almidón al caldo y lo espesa de manera natural, sin harina ni espesantes. El segundo truco es saltear los chipirones apenas un par de minutos, hasta que cambien de color, antes de sumar las patatas y el sofrito. Ese paso previo marca la diferencia y evita que las patatas queden crudas en el centro cuando el exterior ya se deshace.

  • Saltear los chipirones solos dos minutos antes de sumar el resto
  • Chascar las patatas a mano para que suelten almidón
  • Cubrir con caldo de pescado y cocinar a fuego lento quince minutos
  • Sumar los gambones pelados y las judías verdes al final, ya cocidas
  • Reposar tapado unos minutos antes de servir

La secuencia es sencilla y se cocina casi sola. Primero van los chipirones con un chorrito de aceite de oliva hasta que cambian de color. Después entran las patatas chascadas junto con el sofrito, se dejan unos cinco minutos a fuego medio y recién ahí se agrega el caldo de pescado cubriéndolas. A fuego lento, la cocción lleva unos quince minutos. Entonces pelás los gambones, los sumás a la olla junto con las judías verdes ya cocidas y cortadas en tiras, apagás el fuego y dejás reposar tapado unos minutos. El reposo no es un capricho: las patatas retienen mucho calor y los sabores terminan de integrarse solos.

En la mesa admite dos lecturas y las dos son válidas. Hay quienes lo prefieren tal cual sale, con cuchara y bastante caldo, como un guiso clásico. Otros, en cambio, aplastan las patatas con el tenedor y las mezclan con el fondo hasta convertirlo en algo más espeso, casi una salsa. Probá las dos y elegí la que te haga feliz. Como consejo práctico: si querés que rinda para cuatro personas sin que quede seco, calculá unos cuatrocientos gramos de patatas y un kilo entre chipirones y gambones. El precio total ronda los ocho mil a diez mil pesos en pescadería de barrio, bastante razonable para un plato de esta categoría.

Para acompañarlo, no hace falta exagerar. Un entrante pequeño alcanza y sobra: unos mejillones al vapor o una ensalada breve son suficientes para no sobrecargar el menú. Y si te queda caldo sobrante, guardalo en la heladera y al otro día le agregás un puñado de arroz o unos fideos finos: te sale una sopa calentita que compite con cualquier otra.

Ahora bien, si tengo que recomendarte un plato para cerrar esta nota como se merece, te digo que vayas a buscarlo a una marisquería de barrio y pruebes el arroz con chipirones. En Buenos Aires, lugares como El Mirasol o cualquier bodegón costero del centro lo sirven como los dioses. Si lo preparás en casa, entonces sumá al guiso un buen trozo de pan recién horneado para mojar ese caldo espeso que dejan las patatas. No me digas que no te tenté.

MV

Te puede interesar