Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Chequeos preventivos: por qué la ausencia de síntomas no exime de los controles periódicos de salud

La consulta médica regular permite identificar factores de riesgo silenciosos como hipertensión o alteraciones en estudios de laboratorio, y su frecuencia se ajusta según la edad, los antecedentes familiares y la presencia de embarazos o enfermedades crónicas.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 52 min
Chequeos preventivos: por qué la ausencia de síntomas no exime de los controles periódicos de salud

La afirmación cotidiana de encontrarse bien no constituye, por sí sola, un certificado de buen estado de salud. Algunas condiciones de alta prevalencia en la población adulta, entre ellas la hipertensión arterial, las dislipemias y ciertos desórdenes del metabolismo de la glucosa, pueden evolucionar durante años sin manifestar síntomas reconocibles por quien las padece. Precisamente, el diseño de los controles médicos periódicos responde a la necesidad de identificar esos factores de riesgo antes de que se traduzcan en eventos clínicos adversos, según se desprende de las recomendaciones difundidas por la Universidad de Utah a través de su área de enfermería especializada.

Qué cambia tras una consulta de este tipo

En una visita orientada a la prevención, el equipo de atención primaria puede registrar variables antropométricas y signos vitales como peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria, además de realizar un examen físico segmentario que incluye la evaluación de ojos, oídos, piel y mucosas. Con esa información, sumada al interrogatorio clínico, el profesional a cargo dispone de elementos para decidir qué estudios complementarios corresponden en función de la edad, el sexo y el historial clínico del paciente.

  • Antropometría y signos vitales: peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria.
  • Examen físico orientado: evaluación de ojos, oídos, piel y mucosas.
  • Laboratorio basal: función renal y hepática, glucemia, perfil lipídico, hemograma y marcadores de inflamación, según indicación individual.
  • Vacunado: revisión del calendario vigente según edad y condiciones personales.

El laboratorio aporta información sobre el funcionamiento renal y hepático, los niveles asociados con diabetes y riesgo cardiovascular, y la eventual existencia de anemia o inflamación. Sin embargo, la indicación de cada análisis no es uniforme: la pertinencia de cada estudio se define en la consulta clínica, de acuerdo con la situación particular de quien consulta.

A quiénes alcanza y con qué frecuencia

La frecuencia recomendada varía según la etapa de vida y los antecedentes. Entre los 20 y los 30 años, una persona sana sin factores de riesgo puede requerir un chequeo cada uno a tres años. A partir de los 40, las recomendaciones tienden a orientarse hacia controles anuales. Entre los 45 y los 75 años, las guías suelen incorporar la detección de cáncer colorrectal, con opciones que incluyen la colonoscopia cada diez años, sin perjuicio de que los antecedentes familiares puedan adelantar el inicio de la vigilancia. Desde los 50 hasta los 59 años, los controles anuales son una práctica frecuente en las recomendaciones vigentes.

Los antecedentes familiares ocupan un lugar central en la programación de los controles. Si en la familia directa hubo enfermedades cardíacas, diabetes o determinados tipos de cáncer, es posible que los chequeos deban comenzar antes o repetirse con mayor frecuencia. Michelle Spencer, enfermera especializada certificada por la Universidad de Utah, señaló que los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual.

Desde cuándo y bajo qué circunstancias se intensifica el seguimiento

Existen dos contextos en los que el calendario se modifica de manera sustancial: el embarazo y la presencia de enfermedades crónicas. Durante la gestación, las consultas prenatales regulares están orientadas a detectar complicaciones como preeclampsia, diabetes gestacional, restricciones en el crecimiento fetal y otras situaciones que requieren intervención oportuna. En el caso de pacientes con enfermedades crónicas diagnosticadas, la periodicidad de los controles suele ser más estricta y los estudios complementarios se adaptan al cuadro clínico de base, con el propósito de sostener el control metabólico o hemodinámico y prevenir descompensaciones.

VS
Valentina SajamaSociedad y educación

Te puede interesar