AySA solicitó un alza promedio del 22,6% para seis de cada diez hogares de la Ciudad y el conurbano
La empresa presentó una readecuación tarifaria que combina subas, bajas y facturas sin cambios; el grueso de los usuarios residenciales enfrentaría incrementos escalonados con un tope del 5% mensual, mientras que el Ente Regulador abrió la inscripción para la audiencia pública que se realizará de forma virtual.
La propuesta de readecuación tarifaria que Agua y Saneamientos Argentinos puso sobre la mesa del Ente Regulador de Agua y Saneamiento contempla una modificación heterogénea del cuadro tarifario: un 60% de los usuarios residenciales de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense enfrentaría subas promedio del 22,6%, un 20% obtendría reducciones promedio del 14,7% y el 20% restante mantendría sin variantes el importe de su factura. La fotografía corresponde a la compañía, que tomó como referencia los valores vigentes en septiembre y trabajó sobre cifras antes de impuestos.
Considerado el universo residencial en su conjunto, la factura mensual promedio ponderada ascendería de 27.156 a 30.250 pesos, una variación del 11,4%. Traducido: el promedio general se mueve mucho menos que el 22,6% que pagaría el segmento mayoritario, porque la suba de los más afectados se compensa con las bajas y con la estabilidad que tendrán otros usuarios. Para dimensionar la comparación contra la campaña anterior, la empresa no difundió una cifra equivalente del período previo, por lo que el 11,4% constituye, en rigor, la diferencia entre la tarifa vigente y la proyectada una vez que se aplique el nuevo esquema, y no una variación interanual en términos estrictos.
Cómo se aplicarían los aumentos
El mecanismo previsto por AySA prevé una instrumentación gradual. Los cargos que se modifiquen como consecuencia de la aplicación de los coeficientes zonales se actualizarían con un tope del 5% mensual acumulativo hasta converger con el valor final establecido en la propuesta. De ese modo, la suba no impactaría de manera inmediata sobre la boleta, sino que se trasladaría a lo largo de varios ciclos de facturación. En paralelo, los usuarios que dejen de pertenecer a los segmentos más económicos perderán, en tres etapas mensuales, el descuento adicional del 15% que hoy reciben por su ubicación en las franjas inferiores del esquema.
Otro capítulo del rediseño apunta a los usuarios que carecen de medidor. La cantidad de coeficientes zonales, que ponderan la ubicación del inmueble y sus características constructivas, se reduciría de once niveles a cinco, una simplificación que busca ordenar la facturación de quienes no registran consumo medido. Adicionalmente, en el Radio Antiguo de la Ciudad de Buenos Aires se propuso ajustar el valor del metro cúbico de cloacas para internalizar el cobro asociado a los desagües pluviales, un componente que hasta el momento se imputaba de manera diferenciada.
El impacto sobre comercios, industrias y baldíos
El nuevo cuadro tarifario no se agotaría en los hogares. Para los usuarios no residenciales —comercios, industrias e instituciones— AySA calculó una reducción media del 2,2%, con un detalle que replica la lógica aplicada a las viviendas: el 63% no registraría cambios en su factura, el 22% obtendría bajas y el 15% abonaría importes superiores. En el segmento de terrenos baldíos, la factura promedio pasaría de 17.822 a 19.172 pesos mensuales, un alza del 7,6% siempre antes de impuestos. La compañía fundamenta la redistribución en la necesidad de acercar cada cargo a los costos efectivos del servicio.
Destino de los recursos y audiencia pública
De acuerdo con lo expuesto por la empresa, la recaudación adicional que generaría la readecuación se canalizaría hacia el Programa de Tarifa Social, con el propósito de ampliar su cobertura y alcanzar a más hogares vulnerables. Antes de que el Ente Regulador adopte una resolución, el organismo convocó a una audiencia pública en formato virtual. La inscripción para participar permanecerá abierta entre las 10 del 8 de octubre y las 10 del 24 de octubre, en tanto que las opiniones que se presenten allí no tendrán carácter vinculante, aunque el ERAS deberá explicitar de qué manera las incorporó al expediente o, en su defecto, los motivos por los que decidió descartarlas.
- El 60% de los usuarios residenciales tendría subas promedio del 22,6%; el 20%, bajas del 14,7%; y el 20% restante, facturas sin cambios.
- La factura residencial promedio ponderada subiría de 27.156 a 30.250 pesos, con una variación del 11,4% antes de impuestos.
- Los ajustes por coeficientes zonales se aplicarían con un tope del 5% mensual acumulativo y, en los casos que corresponda, la pérdida del descuento del 15% se haría en tres cuotas.
- Los coeficientes zonales pasarían de once a cinco niveles y se ajustaría el metro cúbico de cloacas en el Radio Antiguo porteño para incluir los desagües pluviales.
- Los usuarios no residenciales registrarían en promedio una baja del 2,2% y los baldíos, un alza del 7,6%, de 17.822 a 19.172 pesos mensuales.
- La inscripción para la audiencia pública del ERAS estará habilitada entre las 10 del 8 de octubre y las 10 del 24 de octubre; los aportes no serán vinculantes, pero el ente deberá responderlos por escrito.
