Antes de ser conductores, todos somos peatones: el reclamo que volvió a la Legislatura porteña
La Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito presentó una campaña que busca instalar la mirada del caminante como punto de partida de cualquier decisión al volante. La iniciativa fue encabezada por Viviam Perrone, referente de Madres del Dolor, y reaviva el debate sobre una reforma penal con sanciones más severas para conductas de alto riesgo en calles y rutas.
La Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito presentó esta semana en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires una nueva campaña de concientización vial con un argumento tan elemental como reiteradamente olvidado: antes de sentarse al volante, todas las personas son peatones. La frase condensa la lógica de la iniciativa, que propone instalar la perspectiva de quien camina como referencia ineludible a la hora de acelerar, frenar o cruzar una esquina, según detallaron los organizadores en el acto de lanzamiento.
El punto de partida de la campaña, según se desprende del documento presentado por la Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito, es la desproporción física que define la relación entre un vehículo y una persona. Un automóvil convencional supera holgadamente la tonelada de peso, mientras que el cuerpo humano se ubica en un rango aproximado de sesenta a noventa kilos. Esa diferencia convierte al peatón en el actor más vulnerable de la vía pública y, de acuerdo con el material difundido por la entidad, obliga a quien conduce a considerarlo como prioridad antes de definir la velocidad o la manera de reaccionar frente a un imprevisto.
Qué cambia
La campaña procura modificar un aspecto que sus impulsores describen como cultural y que excede al conductor: la manera en que la sociedad pondera la vida del caminante frente a la máquina. Según la Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito, la iniciativa apunta a instalar la idea de que quien maneja un vehículo de más de mil kilos frente a una persona sin ninguna protección carga con una responsabilidad que no se disuelve al pisar el acelerador. El planteo se apoya en cifras y conceptos difundidos por la propia entidad y por organismos internacionales de seguridad vial consultados por la organización.
A quién alcanza
- A conductores particulares y profesionales, a quienes se les reclama incorporar de manera permanente la mirada del peatón al evaluar cualquier maniobra.
- A peatones de todas las edades, en tanto la campaña los sitúa como eje de la conversación pública y no solo como destinatarios secundarios de las normas de tránsito.
- A legisladores nacionales, dado que el proyecto de reforma penal que endurece sanciones para ciertas conductas aguarda tratamiento en el Congreso de la Nación.
- A familiares de víctimas de siniestros viales, que encuentran en la iniciativa un canal para visibilizar su reclamo y mantener activa la memoria de las personas fallecidas.
Desde cuándo
La iniciativa fue encabezada por Viviam Perrone, referente de Madres del Dolor, cuya trayectoria personal está atravesada por un hecho ocurrido el 1° de mayo de 2002 en la localidad de Vicente López, según consta en el historial público de la organización. En esa fecha, su hijo Kevin Sedano, de 14 años, fue atropellado por un conductor que se fugó del lugar; el adolescente murió una semana después a consecuencia de las lesiones. Desde entonces, Perrone trabaja en reformas legales, campañas de prevención y acompañamiento a familias afectadas por hechos de tránsito, actividad que la entidad reconoció al momento de asignarle un rol protagónico en la presentación.
Los reclamos concretos al Congreso
- Aumento de las sanciones penales para quienes conduzcan bajo los efectos del alcohol, una de las conductas que el proyecto considera de alto riesgo.
- Tipificación más severa de la participación en picadas ilegales, figura que el texto contempla con agravantes específicos.
- Endurecimiento de las penas para el conductor que abandona a una víctima luego de un atropello, conducta que la iniciativa equipara con una de las manifestaciones más graves de irresponsabilidad al volante.
El símbolo de las estrellas amarillas
La campaña recupera además el símbolo de las estrellas amarillas, marcas que se pintan o se colocan en los puntos donde murió una persona a raíz de un siniestro vial. Según describió la Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito, esas señales cumplen tres funciones simultáneas: funcionan como memorial de la víctima, como advertencia para quienes transitan por ese lugar y como recordatorio permanente de que detrás de cada hecho hay una historia familiar que reclama respuestas del Estado. La tradición de pintar estrellas lleva varias décadas en distintos países y, de acuerdo con la información reunida por la entidad, fue adoptada por agrupaciones de víctimas de todo el mundo como una manera de mantener viva la memoria y, al mismo tiempo, presionar por modificaciones en la legislación vigente.
El llamado a la reflexión que sintetiza la campaña, en palabras de la propia Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito, apunta a que cada conductor repiense su vínculo con la vía pública a partir del dato más básico: todos, en algún momento del día, dejamos el auto y caminamos. Esa igualdad de condición, sostienen los organizadores, debería traducirse en una conducción más prudente, en normas más estrictas y en un debate legislativo que, según el material presentado en la Legislatura porteña, sigue pendiente en el Congreso de la Nación.
