Anamá Ferreira y el viaje soñado por la sabana: jirafas, masáis y los cinco grandes de África
La modelo y conductora completó un recorrido por Kenia y Tanzania que incluyó un centro de rescate de jirafas en Nairobi, la casa de Karen Blixen, un encuentro con una comunidad masái y safaris por el Serengueti y el cráter del Ngorongoro.
Lo primero que me llegó desde el otro lado del mundo fue un aroma a tierra húmeda y a leña ardiendo, ese perfume inconfundible de la sabana cuando empieza a caer la tarde. Después, una foto: Anamá Ferreira, con los ojos todavía brillando de asombro, acariciando el cuello manchado de una jirafa de Rothschild en pleno corazón de Nairobi. La conductora y modelo acaba de regresar de un viaje que muchos guardamos en el rincón de los pendientes imposibles: dieciséis días atravesando Kenia y Tanzania, con la cámara como única compañía constante y la sensación, palabra más palabra menos, de haber tocado algo que no se compra en ninguna agencia.
El recorrido arrancó en la capital keniana, donde Ferreira se acercó hasta el Giraffe Centre, ese centro de conservación dedicado a proteger a una subespecie que durante años estuvo al borde de la desaparición. Como ella misma contó al compartir las imágenes, alimentar a los animales y terminar sacándose una selfie a la altura de sus cabezas fue, cito textual de sus propias palabras, algo "simplemente inolvidable". A pocas horas de aterrizar, la viajera ya entendía que este iba a ser un viaje distinto.
La casa de Karen Blixen y la literatura que se respira
Antes de dejar Nairobi, la conductora pasó por el Museo Karen Blixen, la antigua residencia de la escritora danesa que durante años hizo de las colinas keniatanas su hogar y que quedó eternizada en la novela Memorias de África. Caminar por los mismos ambientes donde Blixen escribió, tomarse un café en el jardín que alguna vez miró ella, fue uno de esos regalos que el viaje le fue ofreciendo casi sin pedir permiso. "Caminar por su casa y pensar que acá transcurrió parte de esa historia es bastante mágico", resumió Ferreira sobre la visita.
El encuentro con la comunidad masái
El punto más alto del itinerario, al menos en lo humano, fue la parada en el Masái Mara, donde la conductora compartió varias jornadas con una comunidad masái. Ahí aprendió a mirar con otros ojos la shuka, esa tela roja envuelta al cuerpo que identifica al pueblo en cualquier foto de postal, y los collares de cuentas que las mujeres usan como símbolo de identidad y de estatus. También se animó a sumarse a la danza adumu, aquella en la que los jóvenes guerreros saltan hacia arriba sin que sus talones toquen el piso, una prueba de destreza y de coraje que se transmite de generación en generación. De ese rato, según contó, se trajo algo que no se guarda en la valija.
Cruzando a Tanzania: los cinco grandes y la inmensidad
Del lado tanzano, la aventura se convirtió en safari pleno. El Serengueti la recibió con sus llanuras infinitas y el cráter del Ngorongoro, esa caldera volcánica convertida en un ecosistema único, le permitió por fin tachar de la lista a los famosos Cinco Grandes: el león, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el búfalo, esos cinco animales que los guías de la región consideran la meta máxima de cualquier expedición. Verlos en libertad, sin cercos ni vidrio de por medio, era, según sus propias palabras, el objetivo principal del viaje, y lo cumplió con creces.
Entre salida y salida de jeep, Ferreira se tomó tiempo para registrar atardeceres sobre los lagos de la zona, esas horas en las que el cielo se tiñe de naranja y la sabana se queda en silencio, y para cruzar algunas palabras con familias y chicos de comunidades locales, a los que describió como el momento más "profundamente enriquecedor" de toda la travesía. Cuando me llegó el material, mientras lo iba leyendo, no pude dejar de pensar que hay viajes que se miden en kilómetros y hay otros que se miden en silencios. Este,
- Giraffe Centre de Nairobi, donde alimentó jirafas de Rothschild.
- Museo Karen Blixen, la casa de la autora de Memorias de África.
- Comunidad masái en el Masái Mara, con la shuka roja y la danza adumu.
- Safaris por el Serengueti y el cráter del Ngorongoro en Tanzania.
- Avistaje de los cinco grandes: león, leopardo, elefante, rinoceronte y búfalo.
