Adiós al maratón dominical: One Piece se toma aire y vuelve recién en 2027
Toei Animation reduce a la mitad los episodios anuales del anime para cuidar la animación y dejar respirar al manga; mientras tanto, un remake de la saga inicial llega a Netflix en febrero para aplacar la espera.
Vuelvo del kiosco con el termo bajo el brazo y todavía me dura el ruido de la televisión de la vecina, esa que los domingos a la mañana sintoniza el canal donde pasan el anime desde que tengo memoria. El noticiero de la tarde me devuelve a la realidad con una noticia que, siendo fanática de Luffy desde los quince, me golpea más de lo que esperaba: One Piece deja de emitirse de forma continua. La casa Toei Animation confirmó que la serie pasará a producir un máximo de 26 episodios por año, casi la mitad de lo que venía entregando, y la pausa que se abrió tras el final del arco de Elbaph se estirará hasta algún momento de 2027. Es el silencio más largo que recuerdo desde aquella vez que nos quedábamos mirando la pantalla en blanco después del final de Water Seven, aunque aquello duró apenas unas semanas y ahora estamos hablando de seis meses, un parpadeo interminable para cualquiera que haya hecho del domingo pirateado una especie de ritual hogareño.
El arco de Elbaph bajó el telón el 27 de septiembre y desde ese día el canal japonés que lleva la serie al aire quedó sin programarla. La decisión, que ya se venía masticando en los foros y que los propios productores habían insinuado en convenciones, tiene una explicación bastante terrenal: el anime venía pisándole los talones al manga de Eiichiro Oda, y cuando la adaptación alcanza al material original lo que aparece en pantalla suele perder fuerza, se estira una pelea durante tres capítulos, se repite un flashback y se le pide al espectador que banque el relleno con la sonrisa de quien muesca en un alfajor duro. Por eso el nuevo esquema propone algo casi de manual: esperar a que el manga avance lo suficiente como para adaptar arcos completos con el ritmo que la historia se merece, sin esas pausas internas que durante años nos hicieron gritar frente al televisor.
Menos capítulos, mejor factura
La movida no surge en el vacío. En los últimos años otros animes de gran escala fueron recortando sus temporadas y subiendo la vara de la animación, y Toei buscó alinearse con ese estándar para no quedar como el estudio que todavía estira la goma de las peleas un capítulo más. La estrategia, según lo que se difundió, incluye también un cambio de enfoque en las películas: en lugar de proponerse como aventuras laterales sin consecuencias, varias de ellas pasarán a tocar tramas que pesan en la línea principal del relato. Es un intento por cerrar la famosa brecha entre el canon y el material paralelo que durante mucho tiempo funcionó como un patio trasero donde se probaba de todo, con resultados desparejos.
- 26 episodios por año es el nuevo techo de producción para la serie, frente a los alrededor de 44 que venía entregando.
- El arco de Elbaph, emitido en Japón hasta el 27 de septiembre, fue el último paquete antes de la pausa.
- El regreso está proyectado para algún momento de 2027, con lo cual el hiato superaría los seis meses.
- El remake The One Piece, a cargo del estudio Wit, se estrena en Netflix en febrero como reemplazo parcial.
- La iniciativa apunta a evitar que el anime se acerque al manga antes de que exista material suficiente para adaptar.
La espera tendrá su en streaming
Para quienes no aguanten seis meses sin el sombrero de paja en la pantalla, febrero trae un regalo a medias. El estudio Wit, responsable de la adaptación de Attack on Titan en su etapa final, lanzará en Netflix The One Piece, un remake de la saga inicial con animación rehecha de cero y criterio propio. Será la cuarta versión animada de esa primera etapa de la historia, lo que dice bastante de la vitalidad del material original y de la cantidad de público que sigue entrando a esta historia en distintos formatos. La pregunta del millón, claro, es si alcanza para compensar el vacío del domingo: yo, que tengo la costumbre de mirar el reloj a las diez de la mañana mientras se prepara el mate, todavía no sé qué voy a hacer con esos domingos que se vienen sin Luffy en pantalla.
Hay algo que me reconcilia con la noticia, y es que las críticas al ritmo de los últimos años tenían justificación. Arcos enteros como el de la Isla Gyojin fueron señalados una y otra vez por el uso de capítulos de relleno y por esa manía de estirar una revelación hasta el infinito, como si alargar la agonía fuese un sinónimo de profundidad. El nuevo modelo parece ir directamente a la raíz de ese problema: en vez de inventarse historias para ganar tiempo, se gana tiempo de verdad, el que necesita un estudio para dibujar con el cuidado que la serie merece cuando se acerca al tramo final del manga. Si el resultado en pantalla justifica la espera, lo vamos a saber recién dentro de un año, y ahí volveremos a juntarnos frente al televisor, o frente al celular, o frente a la compu, como sea que miremos anime en 2027.
“Cuando se acaba el agua del mate hay que esperar a que hierva de nuevo, y a veces el segundo roundsale mejor que el primero.”Lucía Quipildor, Cultura y espectáculos
