Abel Pintos vuelve a Córdoba con un show que se anima a desordenar su propia historia
El cantante presenta el Buenaventura Tour 2026 en La Plaza de la Música, con un repertorio que mezcla canciones nuevas, otras que estaban guardadas y un tema llamado Ibuprofeno que nació sin pedir permiso
A veces uno llega a un teatro y lo recibe un olor a panchos viejos mezclado con desodorante de ambiente barato, y ya sabe que va a pasar algo. A La Plaza de la Música, en Córdoba, hay que ir preparado para ese primer golpe de los sentidos, ese combo de pochoclo caliente y luces bajas que te dice que la noche va en serio. Y esta vez va en serio de verdad, porque Abel Pintos vuelve a la ciudad el 29 de noviembre con el Buenaventura Tour 2026, una gira que se propone desordenar un poco su propio mapa de canciones y obligarlo, a él y al público, a revisar la mochila de recuerdos que carga hace más de dos décadas sobre el escenario.
Yo confieso que cuando me enteré de que el repertorio iba a ser distinto al del Abel 30 Años, esa gira enorme con la que el cantante celebró sus tres décadas de carrera, sentí una mezcla de alivio y de curiosidad bastante parecida a la que se siente cuando un amigo te dice que va a cocinar algo diferente a lo de siempre: uno sabe que la mano es buena, pero igual se pregunta qué se le habrá ocurrido esta vez. Y la respuesta, por lo que se conoció en las últimas horas, tiene que ver con animarse a meter la mano en el cajón de los temas que habían quedado afuera de los shows más recientes, y al mismo tiempo habilitar el ingreso de canciones nuevas que todavía están frescas, casi sin aceitar, pidiendo a gritos que el público las adopte.
Ibuprofeno, la canción que nadie esperaba y que igual se quedó
De ese material fresco que Abel Pintos va a mostrar en vivo sobresale una canción llamada Ibuprofeno, un título que a mí, en lo personal, me generó la misma cara de sorpresa que deben haber puesto en el sello discográfico cuando lo escucharon por primera vez. Y sin embargo ahí está, manteniéndose en pie, y el propio cantante se encarga de explicar por qué una palabra tan particular, tan de cajón de farmacia, terminó siendo la elegida para bautizar un tema nuevo. Según contó el propio Pintos, en su manera de componer las letras suelen aparecer de manera intuitiva, casi sin pasar por el filtro de la razón, y eso fue lo que pasó con Ibuprofeno: la palabra se presentó sola, sin que él la convocara, y la pregunta del por qué llegó después, cuando la canción ya estaba escrita.
“Cuando escribo mis canciones, muchas veces viene la música con la letra al mismo tiempo. Y muchas veces esas letras que voy escribiendo no las elijo intelectualmente, son una cosa intuitiva”Abel Pintos
Lo más interesante de la explicación que dio el artista es que él mismo reconoce que, si se hubiera puesto a analizar la elección, probablemente habría descartado esa palabra y optado por otra más cómoda, más esperable, de esas que no generan ruido en los algoritmos de las plataformas de streaming. Pero no lo hizo. La dejó tal cual porque le resultó visualmente llamativa y porque, según sus propias palabras, le generó la misma curiosidad que él quiere despertar en la gente que lo escucha. Es una forma muy honesta de asumir que la composición tiene una cuota de misterio que no siempre se puede explicar con la lógica, y por eso remata con una frase que a mí me pareció de esas que vale la pena repetir: El arte no se explica muchas veces.
Una gira que recorre el país y un año con muchos frentes abiertos
- Córdoba, 29 de noviembre en La Plaza de la Música, como una de las fechas centrales de la gira.
- Mar del Plata, Rosario, Mendoza, San Juan, Neuquén y Bariloche completan el recorrido del Buenaventura Tour 2026.
- Entradas disponibles a través de la plataforma Edén Entradas, el canal oficial para conseguir localidades.
- El repertorio combina material reciente con canciones que no se escuchaban en vivo desde hace tiempo.
- El cantante mantiene su debut pendiente en el Teatro Gran Rex y su rol como jurado en el programa Es mi sueño.
Mientras se acomodan los detalles de esta nueva etapa de shows, Abel Pintos sigue acumulando frentes laborales abiertos: por un lado, la expectativa por su debut en el Gran Rex, una cuenta pendiente que los fans vienen reclamando desde hace rato y que él mismo parece tomarse con la prudencia del que sabe que esos escenarios hay que elegirlos en el momento justo, ni antes ni después. Y por el otro, la continuidad como jurado en Es mi sueño, ese programa de televisión en el que se lo ve desenvolverse con una sensibilidad que a veces sorprende, sobre todo a quienes todavía lo imaginan nada más que como el pibe de la zamba tímida que cantaba en los festivales del interior. Y está bien que nos sorprenda, porque de eso se trata cuando un artista decide correrse del lugar al que el público lo había empujado.
A mí, que cubrí varias de sus presentaciones a lo largo de los años, lo que más me gusta de esta nueva etapa es la decisión de correrse del libreto. Cuando lo vi sobre el escenario del Abel 30 Años, la puesta era casi una clase de historia de la música argentina repasada por un solo cantante: himnos, baladas, ese modo tan suyo de dejarse la voz en la última estrofa. Pero ahora Pintos parece dispuesto a romper su propio molde, a meter una canción que se llama Ibuprofeno en medio de un show pensado para que la gente se emocione, y a desempolvar esos temas que durante un tiempo quedaron en el freezer, guardados a la espera de que el contexto los hiciera cobrar sentido de nuevo. Y eso, para un intérprete con más de veinte años de carrera, no es un dato menor: es una declaración de principios, en el fondo un reconocimiento de que todavía le queda resto y sobre todo muchas ganas de incomodarse a sí mismo antes que conformarse con repetir la fórmula que ya le funcionó.
