A lo último y a lo argentino: el Sub-19 se metió en la final con un gol que dolió más del otro lado
La Selección de Placente venció 1-0 a Perú con un tanto de Santiago Espíndola cuando se moría el partido y sacó pasaje para la definición del viernes en Rosario, donde irá por el oro frente a Paraguay o Chile.
Otra vez Perú, otra vez sufriendo. La Selección Argentina Sub-19 se sacó de encima a un rival que se le plantó durante noventa minutos y lo definió a lo argentino: en la última jugada, con el reloj cumplido y el arco entre ceja y ceja. Espíndola, pibe de River, facturó cuando ya no quedaba tiempo para el lamento ajeno.
El equipo de Diego Placente tuvo la pelota, tuvo las situaciones y, también tuvo que aguantar un partido que se le negaba en el marcador. Perú hizo lo que pudo: defenderse con orden y rezar. Le alcanzó hasta el minuto final, hasta que apareció el chico de Núñez y le rompió el esquema a los peruanos con una definición que vale medalla.
El partido en una frase
Argentina manejó, generó, perdonó y se encontró con el gol en el momento menos pensado para el rival. El 1-0 fue un premio al control territorial, pero también un castigo para un Perú que se fue masticando bronca por no haber aguantado ni un suspiro más.
- El tanto de Espíndola cayó en el último minuto del tiempo reglamentario.
- Argentina tuvo el dominio del juego y generó varias chances claras.
- El pase a la final se definió antes de los penales, que era lo que nadie quería.
- Placente vuelve a meter al fútbol masculino argentino en el podio suramericano después de la plata de Santiago 2014.
Hay algo de justicia poética en que el gol haya llegado así. La Albiceleste fue paciente, no desesperó y castigó cuando el rival ya se veía en la siguiente ronda. Perú se quedó con la manos vacías y con la sensación de que estuvo a un parpadeo de dar el golpe.
Lo que viene
La final será el viernes 25 de septiembre, a las 15, en el estadio Marcelo Bielsa de Rosario, mismo escenario donde se terminó de sellar el pase esta tarde. El rival saldrá de Paraguay y Chile, que todavía deben cruzarse. Argentina ya tiene asegurada la plata; ahora va por el oro, ese que el fútbol masculino argentino no levanta en los Suramericanos desde 1986, cuando se impuso en Santiago de Chile. Mientras tanto, dejo la pregunta en el aire: ¿qué tiene que ajustar Placente para que la final no se le vuelva a definir con el corazón en la boca?
